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Japón clasificará participación forzada en actividades religiosas como abuso infantil



¡Buenas noticias! Parece que Japón está interesado en hacer respetar los derechos de los niños, y está preparando una ley que clasifica la participación forzada en eventos religiosos como abuso infantil — que lo es:

La ley estipula cuatro tipos de maltrato: físico, sexual, negligencia y psicológico.

Inducir miedo diciéndole a los niños que irán al infierno si no participan en actividades religiosas, o impedirles tomar decisiones sobre su trayectoria profesional, se considera maltrato psicológico y negligencia en las directrices.

Otros actos que constituirán negligencia son no disponer de recursos económicos para proporcionar alimentos o vivienda adecuados a los niños como resultado de haber hecho grandes donaciones, o bloquear su interacción con amigos debido a una diferencia en las creencias religiosas y minar así sus habilidades sociales.

A la hora de tomar medidas, las directrices instarán a los centros de consulta infantil y a los gobiernos locales a prestar especial atención a la posibilidad de que los niños sean incapaces de reconocer el daño causado por los abusos tras haber sido influidos por un pensamiento y unos valores basados en doctrinas.

Además, existe la preocupación de que dar consejos a los padres pueda provocar una escalada de los abusos y aumentar la presión de los grupos religiosos sobre las familias. En vista de ello, las directrices pedirán que la seguridad de los niños sea la máxima prioridad y que se les acoja sin vacilación en centros de protección temporal.

En el caso de los niños mayores de 18 años que no reúnan los requisitos para ser protegidos por los centros de consulta infantil, los gobiernos locales deberán remitirlos a centros de apoyo jurídico, oficinas de bienestar social y otros servicios de consulta.

Aunque esto no es suficiente, parece ser un muy buen paso en la dirección correcta. Por supuesto, el respeto absoluto a los derechos de los niños sería prohibir que sean expuestos a eventos y actividades religiosas de toda índole hasta que no cumplan la mayoría de edad, y castigar con prisión aberraciones como la mutilación genital, los bautizos, bar y bat mitzvahs, primeras comuniones, confirmaciones, y demás batería de rituales que las supersticiones organizadas se han inventado para aprovecharse del estado vulnerable de las mentes en crecimiento para conseguir borreguitos que dependan emocionalmente de sus explicaciones mágicas mucho antes de que sus cerebros hayan tenido oportunidad de estar completamente desarrollados, y puedan rechazar sus ridiculeces.

El corolario de la idea absurda de que los padres tienen derechos es que los hijos realmente son más propiedades que personas. Yo todavía flipo en colores de que a la gente le parezca lo más normal del mundo de que los religionistas se aprovechan de la falta de elementos de juicio de criaturas indefensas que ni siquiera han empezado a desarrollar sus capacidades críticas ni saben lo que está ocurriendo, ni pueden objetar, para someterlos al culto de su preferencia y empezar a lavarles el cerebro antes de que siquiera hayan dicho su primera palabra. Es reclutamiento infantil en toda regla — y la gente ni se inmuta.

Pues parece ser que en Japón ya no lo tendrán tan fácil. A ver cuántas décadas se demora esta postura, que es de perogrullo, en extenderse.

(vía r/atheism | imagen: Nowaja)

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