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2020 fue un mal año, y peor para los ateos

Desde 2011, la organización Humanists International publica cada diciembre el reporte Libertad de Pensamiento, un informe global sobre el estatus legal de los ateos, humanistas y no-religiosos en general en el mundo, y qué tanta discriminación se ejerció contra ellos durante los 12 meses anteriores.

Para quienes le han seguido la pista a las ediciones de años anteriores, los resultados de 2020 no serán una sorpresa — el mundo siguió siendo un lugar inhóspito para los ateos en 2020:

El reporte concluye que los humanistas son discriminados en 106 países de todo el mundo por una combinación de lo siguiente:

  • La blasfemia sigue siendo un delito punible en al menos 68 países de todo el mundo;
  • La financiación discriminatoria de la religión en 79 países;
  • La existencia de una religión estatal;
  • Derivar parcial o totalmente la legislación estatal de la ley religiosa en 35 países;
  • El uso de tribunales religiosos en asuntos de familia o morales en 48 países;
  • La prohibición de que los no religiosos ocupen al menos algunos cargos en 26 países;
  • La provisión de instrucción religiosa obligatoria en escuelas financiadas por el Estado sin una alternativa secular o humanista en 34 países;
  • Es difícil o ilegal dirigir una organización abiertamente humanista en 15 países;
  • Las figuras gubernamentales o los organismos estatales marginan, acosan o incitan abiertamente al odio o la violencia contra los no religiosos en 12 países.

En el informe de este año se exponen los desafíos a los que se enfrentan los humanistas y los no religiosos en todo el mundo a causa de la pandemia de COVID-19, entre ellos:

Las cuestiones anteriores, junto con las restricciones a los viajes impuestas acertadamente para detener la propagación de la pandemia, han agravado los problemas a los que se enfrentan las personas no religiosas en su vida cotidiana, exponiéndolas a un mayor peligro, al tiempo que les impiden tomar medidas para garantizar su propia seguridad.

El reporte Libertad de Pensamiento 2020 se encuentra enn línea, y Humanists International ha facilitado una Edición de Países Clave, que se puede descargar en PDF.

Como de costumbre, el reporte hace un ranking de países, según qué tanto se discrimina a los ateos. Bélgica, Países Bajos y Taiwán siguen ocupando el primer lugar, y los paises con teocracias musulmanas están de últimos, tan sólo después de la tanatocracia de Corea del Norte.

También vale la pena hacer la aclaración de rigor de que el reporte posiblemente tenga errores de registro. Por ejemplo, Ecuador aparece en cuarto lugar, muy por delante de Suecia, Finlandia, Dinamarca y Reino Unido — Humanists International explica que incongruencias de este tipo pueden deberse a que el reporte sólo registra la discriminación formal, y que países con un subregistro de casos (como puede ocurrir con aquellos donde no se habla ingles como primera lengua) pueden quedar muy bien calificados, aunque la realidad sea bastante mas fea que en el papel.

No tengo nada particular en contra de Ecuador, pero en años recientes hemos visto cómo en ese país la presentadora de un reality show atacó a una participante de 16 años por decir que no creía en dioses, el plan de gobierno para contrarrestar los embarazos adolescentes fue dejar de ofrecer condones y en cambio promover la abstinencia, y hace menos de 10 años el entonces Presidente del país amenazaba con renunciar si se despenalizaba el aborto — un país con estos niveles de intolerancia no empieza a respetar a los no creyentes de la noche a la mañana. Como dije, no es nada personal contra Ecuador. Igual me sorprendería si Colombia, o Venezuela aparecieran de cuarto lugar en un reporte sobre libertad de pensamiento. Según el reporte año pasado, era mejor ser ateo en México que en España, que es una afirmación que después de haber compartido e interactuado tanto con ateos mexicanos como españoles yo encuentro delirante.

A pesar de los errores, el reporte sigue siendo una gran herramienta para hacerse más o menos a una idea de cómo trata el mundo a los ateos, humanistas, librepensadores y no creyentes en general. La conclusión, es que aún en 2020, con una pandemia global que mató a más de un millón y medio de seres humanos —saldo que no ameritó ninguna intervención divina—, los creyentes se las arreglaron para seguir discriminando, oprimiendo, persiguiendo y asesinando a los que no compartimos sus creencias, e incluso aprovecharon la pandemia para darle rienda suelta a su intolerancia.

Nos siguen matando por pensar diferente.

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Publicado en De Avanzada por David Osorio | Apóyanos en Patreon

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