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En revisión de glifosato, agencia de OMS suprimió hallazgos “no cancerígenos”

En marzo de 2015, la International Agency for Research on Cancer (IARC, agencia del cáncer de la OMS) clasificó el glifosato como probablemente cancerígeno, en un reporte que estuvo colmado de ‘errores’ metodológicos: allí, la IARC ignoró varios estudios que no confirmaban sus conclusiones, tergiversó algunos estudios que sí tuvo en cuenta pero que llegaban a conclusiones diferentes a las suyas y, para completar, incluyó estudios falsos entre los que sí tomó en cuenta.

Luego vinieron las revisiones de la EFSA, la Reunión Conjunta sobre Residuos de Pesticidas de la FAO y la propia OMS, y de la Agencia de Protección Ambiental de Nueva Zelanda, que no encontraron ninguna relación entre cáncer y glifosato… conclusión a la que mucho antes había llegado la EPA americana.

Ahora, la trama se complica — con documentos revelados en una corte de EEUU que muestran las versiones de borrador del reporte, Reuters encontró que la IARC suprimió hallazgos que contradecían su conclusión de relación entre cáncer y glifosato:

Al comparar el borrador y las versiones finales del capítulo 3, Reuters encontró que en varios casos se eliminaron los comentarios en el borrador; los comentarios señalaban que los estudios habían concluido que el glifosato no era cancerígeno. Se sustituyeron en la versión final con la frase:”El Grupo de Trabajo no pudo evaluar este estudio debido a los limitados datos experimentales proporcionados en el artículo de revisión y la información suplementaria”.

Esta oración fue insertada seis veces en la versión final. En cada ocasión sustituyó una conclusión contraria, anotada en el borrador, por los investigadores originales del estudio que estaba siendo considerado, como: “Los autores concluyeron que el glifosato no era cancerígeno en las ratas Sprague Dawley”; “Los autores concluyeron que el ácido técnico glifosato no era carcinogénico en ratas Wistar”; y “Los autores concluyeron que el glifosato no era carcinogénico en ratones CD-1 en este estudio”.

Reuters también encontró cambios en las conclusiones y la relevancia estadística de dos estudios con ratones. Estos estudios fueron citados en el último hallazgo de la IARC de evidencia “suficiente” de que el glifosato causa cáncer en animales.

Una edición se refería a un estudio de 1983 con ratones. La monografía publicada por la IARC contiene un nuevo cálculo de análisis estadístico como parte de su revisión de ese estudio. Los investigadores originales no encontraron ninguna relación estadísticamente significativa entre el glifosato y el cáncer en ratones. El nuevo cálculo de la IARC llegó a la conclusión opuesta, atribuyéndole relevancia estadística.

Este nuevo cálculo se insertó en la evaluación final publicada, pero no figuraba en el borrador de la versión vista por Reuters. El cambio proporcionó al grupo de trabajo más pruebas en las cuales basar su conclusión de que el glifosato probablemente era cancerígeno.

En una discusión posterior del mismo estudio de 1983, el informe final publicado por la IARC se refiere a patólogos expertos en un panel encargado de volver a analizar el trabajo de los investigadores originales. El borrador de la IARC señala que estos patólogos estuvieron de acuerdo “unánimemente” con los investigadores originales en que el glifosato no estaba relacionado con crecimientos de tejidos potencialmente precancerosos en ratones. El informe final de la IARC elimina esa frase.

Al revisar un segundo estudio con ratones, el borrador de la IARC incluyó un comentario que decía que la incidencia de un tipo de cáncer animal conocido como hemangiosarcoma no era “significativa” ni en machos ni en hembras. La monografía publicada por la IARC, por el contrario, inserta un nuevo cálculo de análisis estadístico sobre los datos en ratones machos, y concluye que los hallazgos fueron estadísticamente significativos.

En el caso del glifosato me parece sospechoso el comportamiento de la IARC, pues su proceder aparentemente deshonesto —casi como si tuvieran la conclusión predefinida incluso antes de sentarse a hacer las revisiones— se parece más al de la industria ‘orgánica’ y su lobby antitransgénicos que al de una agencia científica.

Independientemente de si fue deliberado o no, cabe recordar que desde hace años se ha solicitado la reestructuración del sistema de identificación de peligros (que no es lo mismo que evaluación de riesgos) que usa la IARC porque es demasiado complejo y esta no es la primera vez que sus conclusiones han servido de munición para los traficantes de miedo. Hace unos años, la IARC vinculó el uso de celulares al riesgo de cáncer y poco después del fiasco del glifosato, un hallazgo suyo también dio pie para que se vinculara las carnes rojas y el cáncer. Seguramente vendrán más.

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

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