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La anticiencia se toma la Marcha por la Ciencia

Desde que Donald Trump asumió la presidencia de EEUU, su escasa semana en el poder ha sido un asalto a la Ilustración, y todavía nos quedan cuatro años de esta salvajada —a no ser que los Republicanos superen el partidismo y faciliten un impeachment, que no parece muy probable—. Además de su asalto a los derechos reproductivos y a la inmigración desde siete países musulmanes que no son los mayores productores de terrorismo islámico, el nuevo ocupante de la Casa Blanca empezó a librar una feroz guerra contra la ciencia (y eso es mucho viniendo de cualquera que haya vivido mientras Bush Jr. hacía de las suyas).

Entre muchas de las respuestas a este frente de batalla de la administración Trump, un grupo de personas empezó a llamar a una Marcha por la Ciencia. Hasta ahí, bien: estamos de acuerdo en que la ciencia es importante y merece ser defendida de los embates del oscurantismo.

El problema surge cuando rascamos un poco la superficie de esta Marcha. Aunque la convocatoria fue hecha por Facebook, también se activaron una cuenta de Twitter y un blog en nombre de la Marcha. Y ahí las cosas se ponen turbias.

Primero, la cuenta de Twitter publicó un tweet anunciando que uno de los principios básicos de la marcha era la interseccionalidad.

For those wondering, #intersectionality is a core principle of #ScienceMarch, and we will soon be releasing our formal vision.

— March for Science (@ScienceMarchDC) January 25, 2017

Como recordarán, la interseccionalidad es una hipótesis absurda, refutada por la más básica ciencia e, incluso, Christina Hoff Sommers les señaló que el concepto no es más que una teoría de la conspiración, ya que cualquier persona que diga algo contra ella, automáticamente es alguien del sistema, un privilegiado, alguien a quien le han lavado el cerebro o un traidor a su grupo. Mejor dicho, mucha ideología y pocos datos.

Pues los promotores de la Marcha siguen convencidos. En una de las primeras versiones de su blog redoblan su compromiso con esta idea:

Diversidad
Estamos tomando en serio las muchas críticas importantes sobre (la falta de) diversidad en redes sociales que indican que para que esta marcha sea significativa, debemos hacer que un objetivo principal de la Marcha sea centralizar la diversidad de los organizadores (tanto en posiciones de liderazgo como en todos los niveles de planificación), los portavoces y los temas abordados.

[…]

Reconocemos que muchos temas sobre los cuales los científicos como grupo han permanecido en silencio en gran medida – ataques a las vidas [de personas] negras y morenas, oleoductos que atraviesan tierras indígenas, acoso y asalto sexual, acceso de la ADA [ley de discapacidad] en nuestras comunidades, la política de inmigración, la falta de agua limpia en varias ciudades en todo el país, los salarios miserables, los derechos LGBTIQA y los tiroteos masivos son cuestiones científicas.

La ciencia históricamente – y generalmente sigue apoyando la discriminación.
Para avanzar como comunidad científica, debemos abordar y trabajar activamente para desaprender nuestro problemático pasado y presente, para poner la ciencia a disposición de todos.

*Suspiro*

Si estos son los defensores de la ciencia, apague y vámonos. Trump ya ganó.

Sí, muchos de esos asuntos son apremiantes, y sí, muchos de esos asuntos afectan la habilidad y capacidad de muchas personas para entrar a programas de ciencias, pero también lo hacen muchos otros factores, que no son de lo que debería ir la marcha. Esta debería ser una marcha para defender la ciencia, el método mediante el cual nos aproximamos al mundo, lo conocemos, e interactuamos con él, beneficiándonos de ese conocimiento; un sistema que por su propia naturaleza cada vez más perfecciona su protección frente a sesgos y heurísticas.

No todas las marchas pueden ser sobre diversidad. Y eso no significa que la diversidad pierda importancia, sólo significa que no todas las marchas pueden ser sobre diversidad. Los científicos deben luchar por los hechos.

La idea de un Marcha pro-ciencia nació principalmente porque Trump borró las referencias de la Casa Blanca sobre cambio climático y puso un filtro administrativo a lo que publican las agencias gubernamentales: no fue un ataque directo a la diversidad, sino una imposición ideológica a la ciencia. Por eso me resulta incomprensible que los promotores de la Marcha estén haciendo lo mismo.

Que se quiera incluir la diversidad es loable, pero si la hacen la parte central de la Marcha ya no es una marcha por la ciencia, sino de la diversidad, y se vuelve una cuestión ideológica, donde habrá posturas razonables y disparates posmodernos (como la interseccionalidad) — y es que, aunque Sokal y Bricmont lo habían dejado claro, vale la pena repetirlo: la esencia del posmodernismo es anticientífica pues niega que existan hechos objetivos, que son los que la ciencia busca conocer en primer lugar.

La peor parte de todo son las acusaciones de que históricamente y hasta el día de hoy la ciencia ha apoyado la discriminación. What the fuck?!? Normalmente, quien hace acusaciones de este tipo es algún magufo pretendiendo deslegitimar nuestro conocimiento del mundo, no alguien que dice estar a favor de la ciencia. Y, normalmente, uno les responde que la eugenesia forzada, el racismo, el darwinismo social, y las atrocidades del lysenkismo —por nombrar los clichés más comunes— de hecho siempre han sido ejemplos de anticiencia y pseudociencia, privilegiando la ideología por encima de los hechos.

Si alguien dice que la ciencia “históricamente – y generalmente sigue apoyando la discriminación”, yo quiero evidencias de eso, porque lo que se puede afirmar sin evidencia se puede descartar sin evidencia. Sabemos que el planeta enfrenta un cambio climático y que este tiene un gran componente antropogénico porque la evidencia es apabullantemente clara al respecto — cuando se trata de temas como la brutalidad policial que se ceba particularmente contra afroamericanos, difícilmente escuchamos los datos completos. Pasa muy similar con el oleoducto de Standing Rock.

Tenemos muy buena ciencia sobre variabilidad genética humana, así como ciencia sobre población LGBTI que ha servido para refutar la intolerancia homofóbica — que, digo yo, no tendría por qué ser: todas las personas merecemos los mismos derechos y oportunidades, incluso si la ciencia llegara a probar lo contrario de lo que sabemos y hubiera alguna diferencia biológica, anatómica y/o cognitiva objetivamente significativa y relevante entre personas con diferentes colores de piel, sexo, u orientación sexual.

Y es gracias a la ciencia que siquiera podemos hablar de “agua limpia”, o facilitarle la vida a personas con muchos tipos de discapacidad —desde personas con audición disminuida hasta personas que podrían recuperar la vista; pasando por personas que han perdido sus extremidades y corren olimpíadas—. Sin ciencia no habría nada de eso.

Y es gracias a la mentalidad científica que podemos medir y cuantificar las tasas de violación y asalto sexual, ver que —contrario a lo que afirman muchos activistas— estos delitos se han reducido, y podemos seguir haciendo lo que hemos venido haciendo para que cada vez sean menos frecuentes, y así garantizar la autonomía sexual de todos los ciudadanos.

Y ha sido en temas como economía o porte de armas (o básicamente cualquiera de las humanidades) donde la ideología, por muy bien intencionada que sea, se ha atravesado en el quehacer científico, y tenemos dos (o más bandos) gritando lo que se debe y no se debe hacer, sin poder ir mucho más allá de las simples correlaciones estadísticas.

Luego editaron el blog y quitaron esa parte, pero no significa que no lo estén pensando. Los organizadores de la Marcha insisten que sus prioridades morales son “asuntos científicos”.

colonization, racism, immigration, native rights, sexism, ableism, queer-, trans-, intersex-phobia, & econ justice are scientific issues ✊🏾🌈

— March for Science (@ScienceMarchDC) January 29, 2017

Tener una ideología, y determinadas preferencias morales no está mal. Como tampoco lo es querer reducir la inequidad. Ni hacer marchas por todo esto. Pero cuando se trata de ciencia, entendamos que se trata de defender la investigación allá donde quiera que nos lleve, y que no siempre confirmará nuestras creencias. “Luchar contra las injusticias” es un bonito eslogan, pero no es un asunto científico, e insistir en ello no hace más que disfrazar de ciencia las muchas y muy populares hipótesis anticientíficas que han secuestrado la lucha por la igualdad.

(vía Steven Pinker | imagen: March for Science)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

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