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Iglesia Católica no puede estar en junta directiva del Sena

Volvemos a cerrar una semana con buenas noticias. Desde hace años, he denunciado cómo el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) es un fortín político de la Iglesia Católica.

Esta semana, en un arrebato de cordura, la Corte Constitucional decidió que la Conferencia Episcopal de la Iglesia no puede hacer parte de la junta directiva del Sena:

[L]a Corte Constitucional la tumbó, al considerar que el Estado es laico “por ello no debe hacer participación de la iglesia en los órganos directivos”, de lo contrario habría que dar la misma oportunidad a otras religiones.

Para la Corte se estaría vulnerando el derecho a la libertad religiosa dándole un trato “privilegiado” a la iglesia católica, sin tener en cuenta las demás religiones como la cristiana, musulmán, entre otras. Debido a que están estimulando la participación de esa iglesia en la construcción de políticas públicas que les serán aplicables”, señala la Corte.

La decisión con ponencia del magistrado Alejandro Linares, tuvo en cuenta la demanda que advertía que “incluir un representante de la iglesia católica romana en los órganos directivos nacional y regionales, contraría el carácter laico y pluralista del Estado colombiano”.

¡Qué bueno! Colombia es un Estado laico y, en la práctica, eso significa que en nuestras políticas públicas no hay lugar para el privilegio religioso.

La demanda fue interpuesta por el Grupo de Investigación en Derecho de la Universidad Autónoma del Caribe que dirige el doctor Miguel Ángel Garcés, posiblemente los mejores guardianes del laicismo en el país —a nivel jurídico—. Muchos kudos para ellos.

Mientras que cualquier persona normal entiende que esto es dejar de darle privilegios a la Iglesia y tratarla como al resto de religiones, ellos dicen que es arrinconarlos (?). Al menos, eso fue lo que lloriqueó Francisco Nieto, representante de la Conferencia Episcopal, mientras discutía la sentencia con Garcés:

¡¡Ayy, pobrecita la Iglesia!! Son tan oprimidos en Colombia que sus negocios están libres de impuestos, My President les confía secretos de Estado y son invitados a los diálogos de ‘paz’. Ayy, sí, tan arrinconados ellos. Poshitos, lloremos juntos.

Como dato curioso, cuando a la Corte se le pidió que quitara el crucifijo cristiano de su Sala Plena o que le diera la misma oportunidad a todas las demás supersticiones —el argumento esgrimido en esta sentencia—, se negaron con excusas chimbas. Cuando ya no se trata de ellos, sino del Sena, entonces ahí sí vuelven a defender el laicismo (lo que está bien; el problema es que deberían hacerlo siempre).

Esta semana fue buena para el laicismo en Colombia, y eso es algo que no se puede decir muy a menudo. Esto amerita un brindis.

¡Salud!

(imagen: MutHead)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

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