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Las pobres niñas de Fortul

La semana pasada, 50 niñas de Fortul (Arauca) presentaron “comportamientos extraños” — como no pudieron determinar las causas físicas y fisiológicas del comportamiento extraño, le echaron la culpa a un pedazo de madera:

Más de 50 menores de edad, estudiantes de los grados sexto y séptimo del Colegio Alejandro Humboldt del municipio de Fortul, resultaron afectadas al parecer por jugar a la tabla ouija, situación que hoy será evaluada en una reunión donde participarán, directivas del plantel, la Secretaría de Educación Departamental, padres de familia y las autoridades de esta localidad araucana.

[…]

La oportuna reacción del personal de las entidades públicas y organismos de socorro, así como pastores y religiosos católicos lograron estabilizar a este personal, descartando una posible intoxicación que fue lo que se pensó ante esta complicada situación que es repetitiva a años anteriores en este mismo plantel educativo.

[…]

Aclaró el rector de la institución que hoy los estudiantes de bachillerato no tendrán labores académicas mientras se investiga lo ocurrido con más de 50 estudiantes que presentaron malos comportamientos que apuntaban que estaban como poseídas.

Sabemos que la ouija no ‘funciona’ — es un pedazo de madera con el que los participantes apuntan inadvertidamente a las respuestas, por causa del efecto ideomotor. Nada del otro mundo.

En vez de ofrecer atención psicológica y destinar recursos a investigar las causas de los “comportamientos extraños” —que ni siquiera sabemos qué son—, permiten la intervención de clérigos religiosos, y saltan a la conclusión de que son “posesiones”. (Más bien sería encefalítis límbica.)

Si lo que dice la nota de prensa es cierto y hay algo en el colegio Alejandro Humboldt que causa que todos los años haya estudiantes que presenten estos “comportamientos extraños”, lo lógico sería investigarlo para poder prevenirlo. Pero en vez de eso, parece que las personas encargadas prefieren la vía supersticiosa, así que esto seguirá ocurriendo, sólo porque ellos preferirían llamar a los Cazafantasmas que solicitar la ayuda de Medicina Legal para tratar el problema de fondo. Pobres niñas.

Al igual que con las niñas de Bolívar del Carmen, el analfabetismo de las personas encargadas está poniendo la salud de los estudiantes en un riesgo innecesario (y yo apostaría que prevenible). No habla muy bien del sistema educativo del país, ¿cierto?

(vía Diego Castilla | imagen: CreationsMJF)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

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