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Los sofismas de Valencia Cossio

En la edición de mayo de la Revista Avianca (número 36), su columnista Ramiro Valencia Cossio publicó la prueba definitiva de que su dios existe (pg. 68) — ohh, esto va a estar bueno:

[E]n estos días asistí a la cita para observar la ecografía de mi tercer nieto: Oliver. Ver a esa personita en el vientre materno, escuchar al médico cuando muestra cada uno de sus órganos, sentir los latidos de su corazoncito y observar los movimientos —hasta el sacado de lengua— me llevó al éxtasis y, sobre todo, a tener la certeza del milagro de la vida.

Yo no necesito prueba diferente de la existencia de Dios. Basta con observar este maravilloso universo que se despliega ante nosotros y basta también con reflexionar sobre la realidad humana: tenemos conciencia de tener conciencia. Algunos científicos afirman que todo esto es una simple “equivocación cuántica”: allá ellos.

Otros, son ateos por moda o por miedo a interrogarse a fondo. También los respeto.

Con tanto disparate es difícil saber por dónde empezar; en estos casos, prefiero seguir el ‘orden’ (por decirle de alguna forma) del autor.

Primero hay que notar que la forma de ‘razonar’ (de nuevo, por decirle de alguna forma) de este señor es peligrosa, pues él no sólo es un loquito y ya, sino que ha ocupado importantes cargos públicos como alcalde, gobernador, ministro y diplomático. Y si toma decisiones como razona, y su estándar para creer algo es que siente éxtasis, va siendo hora de revisar su paso por todas las entidades. ¡A saber qué barbaridades cometió!

Es que no es siquiera concebible que un tipo que ocupó todos esos cargos todavía no entienda que el Código Civil (Art. 90) establece que sólo se es persona después de nacer, por lo que su querido Oliver en este momento no es más que un feto. Ni “personita” ni nada. Y todo apunta a que la vida es una propiedad emergente de la materia por lo que, por definición, no es un milagro.

Tampoco sé qué tiene que ver la maravilla del Universo con la existencia de un amigo imaginario. Es como decir “Ohh, mira qué lindo está el cielo — entonces Supermán existe”. Porque fuck logic, right?

Y su argumento de la conciencia no es más que principio antrópico reciclado. Al igual que la vida, la conciencia es una propiedad emergente de la materia —del cerebro particularmente—, por lo que no es prueba de nada. La conciencia es un resultado de fenómenos físicos, pues de lo contrario no podríamos alterar nuestro estado de la conciencia con drogas, estimulación cerebral, trauma cerebral o, incluso, eliminarla por completo con anestesia — y nunca nadie quedaría en coma tras un accidente.

En cuanto a los científicos y los ateos, Valencia miente. Si nos respetara, se tomaría la molestia de comprender por qué negamos a su amigo imaginario, representaría fielmente nuestros argumentos y los atacaría, en vez de hacer un muñeco de paja absurdo. Es principio de caridad básico.

Negamos a dios (a todos los dioses) porque no hay evidencia que justifique esa creencia. Y cuando hablamos de evidencia nos referimos a evidencia de verdad, porque sabemos que los sentidos pueden ser engañados. Pero supongo que el pequeño Oliver crecerá sin saber nunca qué es una ilusión óptica. Vaya abuelo que le tocó…

(vía Pala | imagen: Neg-Ocio)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio

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