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Católicos atacan a rectora embarazada de colegio público

Durante 60 años, el colegio Nuestra Señora de Las Misericordias en Soledad (Atlántico) perteneció a la comunidad católica de las Hermanas de la Misericordia, hasta que en 2008 pasó a ser un colegio oficial, del Estado.

A mediados de 2015, Rosa Belén Suárez Camacho ganó el concurso de méritos para ocupar el cargo de la rectora, pero los padres de familia han impedido la posesión e incluso fue necesaria la intervención de la Policía, pues quieren que el colegio siga a cargo de las monjas.

El jueves de la semana pasada, cuando iba a su nuevo lugar de trabajo, Suárez —quien además está embarazada— fue recibida con amor cristiano:

Lanzándole huevos, arena y rapaos fue recibida este jueves la rectora del colegio Nuestra Señora de Las Misericordias, Rosa Belén Suárez, quien, tras ganar un concurso para dicha vacante, ha sido el blanco del rechazo de un grupo de padres de familias. Ellos se muestran en desacuerdo con que un civil administre esta institución, que, por casi 60 años, estuvo comandada por una comunidad católica.

Desde el pasado 13 de julio, estos familiares de las estudiantes no dejaban entrar a la nueva rectora del colegio, para que ejerciera a plenitud su cargo. El punto máximo de disputa se vivió el jueves, cuando más de 70 policías irrumpieron a la fuerza a las instalaciones de la institución en donde se encontraban estas personas, quienes consideran que hubo “excesos” por parte de los agentes que realizaron el desalojo.

“Ya iban casi tres horas y se negaban, por lo que la Policía tuvo que hacer el ingreso haciendo uso de mecanismos de fuerza, rompiendo las cadenas, y retirando a algunas personas que se aferraron a las rejas. Fueron situaciones de forcejeo, pero no de un ataque”, contó la rectora.

Una vez desalojadas las personas que ocupaban el colegio oficial, Rosa Suárez se dispuso a entrar a la institución, custodiada por algunos agentes. “Las personas que estaban en la puerta me recibieron tirándome raspao en la cara, arena, con gritos y de forma agresiva”, narró, y agregó que al momento de salir “fue peor”.

Sin tener en cuenta mi condición de mujer y mucho menos mi estado de embarazo. Llamaron a otras personas y se prepararon con huevos para lanzármelos, hasta una bolsa de arena me tiraron, y me golpeó en la cabeza. Debido a la tensión, venía presentando dolores, que se me aumentaron con esa situación y tuve que irme a la clínica. Me incapacitaron por 72 horas. Fue una humillación total de las personas que estaban allí, que sé que no representan a la mayoría”, expresó Suárez.

Colombia es un Estado laico y sus entidades públicas no pueden favorecer a una religión ni permitir que la educación esté a cargo de personas cuyo trabajo consiste en la evangelización — los colegios son para aprender, no para el reclutamiento infantil.

Y, aparentemente, para ellos “la vida es sagrada”, siempre y cuando la embarazada obedezca sus preceptos morales. Qué conveniente.

(vía Luis Morales | imagen: El Heraldo)

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