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La mentira del síndrome post-aborto

Los machistas dicen que abortar causa una depresión parecida al síndrome de estrés postraumático de los veteranos de guerra. El problema es que la evidencia señala todo lo contrario.

Un estudio recién salido del horno y publicado en PLOS ONE encontró que el 95% de las mujeres que han abortado no se arrepienten de haber interrumpido su embarazo:

En los tres años posteriores a la interrupción del embarazo, las mujeres tendieron a afrontarlo bien emocionalmente. En su gran mayoría, las mujeres sintieron que el aborto fue la decisión correcta, tanto en el corto plazo y después tres años, y la intensidad de las emociones y la frecuencia con la que pensaban en el aborto disminuyó con el tiempo. Sin embargo, lidiar emocionalmente bien y tener alta resiliencia no se observaró en todos los individuos: las que tenían embarazos más deseados y dificultades para tomar la decisión de abortar experimentaron resultados emocionales más pobres después de un aborto. La asesoría individualizada para las mujeres que tienen dificultades con la decisión de abortar podría ayudar a mejorar su bienestar emocional con el tiempo. Los esfuerzos para combatir el estigma también pueden apoyar el bienestar emocional de las mujeres que interrumpen sus embarazos.

Este es el último de una serie de estudios que han llegado a la misma conclusión: el síndrome post-aborto no existe y la inmensa mayoría de mujeres que abortan sienten que fue la decisión correcta.

De hecho, la mayoría de mujeres adultas que abortan no experimentan problemas de salud mental — esto explica por qué las tasas de depresión entre mujeres que interrumpieron su embarazo son iguales a las de la población general. También se ha encontrado que entre las mujeres que experimentan emociones negativas después de abortar, aún así la mayoría considera que tomó la decisión correcta.

La investigación ha arrojado otros resultados interesantes. Por ejemplo, la evidencia indica que el mejor predictor emocional tras un aborto es el bienestar emocional de la mujer antes del aborto.

Otro hallazgo significativo es que negar un aborto hace más daño que obtenerlo: las mujeres a las que se les niega un aborto son tres veces más propensas a estar por debajo del nivel de pobreza que las que pueden interrumpir su embarazo.

En últimas, resulta que lo que causa depresión, estrés traumático, ansiedad y problemas de salud mental es negar abortos. Lo que hay, entonces, es un síndrome post-negación de aborto.

(vía Secular Coalition | imagen: Pixabay)

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