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Vacuna contra VPH no causó desmayos

En unos días, el Instituto Nacional de Salud (INS) dará a conocer un estudio que, por n-ésima vez, descarta cualquier relación entre la vacuna del VPH y las afectaciones de las niñas de Carmen de Bolívar:

En ese sentido, se comprobó que la totalidad de las vacunas aplicadas en El Carmen de Bolívar son del mismo fabricante y pertenecen al mismo lote, y que la cadena de frío no presentó alteraciones que pudieran afectar al biológico.

Durante el análisis también se determinó que los episodios no presentan aumentos que evidencien picos que coincidan con el periodo de aplicación de las vacunas; por el contrario, tienen una distribución plana en el tiempo. De igual forma, se estableció que la mayoría de ellos se presentaron en colegios públicos urbanos en comparación con los rurales y los privados, donde no hubo denuncias similares.

Los investigadores anotaron, además, que la mayor cantidad de niñas afectadas se encuentra entre los 11 y los 13 años de edad, aun cuando la mayor cantidad de vacunas han sido aplicadas entre los 9 y los 11 años. De hecho, algunos casos se presentaron en niñas que aún no habían recibido el biológico.

Estos elementos, sumados al hecho de que se comprobó la no existencia de intoxicaciones específicas con plomo, llevaron finalmente al instituto a descartar la relación de todos los episodios y los síntomas con la vacuna contra el VPH.

En ese orden de ideas, el INS considera que lo ocurrido podría deberse a “episodios de causa psicogénica”, favorecidos por la percepción de miedo entre las niñas, ante la posibilidad de que algo tóxico hubiera ingresado a su cuerpo; la mediatización de los episodios y la falta de respuesta clínica ante los eventos que iban en aumento.

Ya sabíamos que la vacuna contra el VPH es segura y, desde hace cuatro meses, también sabemos que los síntomas de las niñas en Carmen de Bolívar corresponden a una enfermedad psicogénica masiva, pero aún así se pusieron a desperdiciar los escasos recursos del Instituto Nacional de Salud para decirnos lo que ya sabíamos, en vez de, ohh, no sé, ¿utilizar el dinero para tratar a las niñas?

Lo peor es que así, sin estudios ni nada, los padres insisten en que es la vacuna ¡y que el Gobierno los abandonó! Eso que lo digan los habitantes de Gramalote, ¿pero los padres a cuyas hijas se les destinaron recursos de todo el país para repetir lo que ya sabíamos y han dicho múltiples estudios serios alrededor del mundo?

Y el daño ya está hecho: las tasas de vacunación se desplomaron.

Entre el procurador Ordóñez, los medios de comunicación y otros han sembrado el terrorismo antivacunas; si este fuera un país medianamente serio ya tendríamos cartas de renuncia y el firme compromiso de corregir de manera amplia y extensiva la desinformación que distribuyeron, por lo menos, hasta recuperar las tasas de vacunación que había antes de que se pusieran a difundir sus mentiras.

Pero es ingenuo esperar eso, este es el país de la impunidad — y nadie va a responsabilizarse por jugar con la salud y las vidas de las niñas, ni siquiera sus padres.

(vía Andrés Ospina | Imagen: VCU CNS via photopin cc)

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