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Tipos de magufadas

Steven Novella tiene un gran artículo en el que propone esta clasificación de los diferentes sinsentidos:

Creencias religiosas / paranormales

Las creencias religiosas y paranormales a menudo giran en torno a la noción de que existe una dimensión espiritual o misteriosa de la realidad y, a menudo, involucra la noción de trascendencia. Esta es una visión del mundo asumida – el supranaturalismo filosófico, si se quiere. Desde esta perspectiva las líneas divisorias entre las religiones dominantes, el espiritualismo Nueva Era, el misticismo oriental, las sectass y el supranaturalismo pop son superficiales. En gran parte, estos subtipos son determinados cultural e históricamente. Sin embargo, intelectualmente, los procesos cognitivos son los mismos.

La visión sobrenatural del mundo aboga por el uso de la intuición, la revelación, y “otras formas de conocimiento” sobre la ciencia y la razón. A menudo, esto toma la forma de una guerra con siglos de antigüedad entre ciencia y religión, aunque a veces se hace un esfuerzo para dar cabida a ambas. Individualmente, la gente simplemente compartimentaliza sus creencias, y culturalmente puede mantenerlas en “magisterios” separados.

Las creencias paranormales generalmente son apoyadas y reforzadas por los sesgos cognitivos básicos, como el sesgo de confirmación, fallas en la percepción y la memoria, y la conducta de búsqueda de patrones. A menudo, involucra la rendición de la voluntad a un gurú carismático o líder religioso.

Pseudociencia

La pseudociencia no es anticiencia, y no requiere de un rechazo del naturalismo, sino que utiliza las herramientas y el lenguaje de la ciencia, pero de una manera fatalmente defectuosa. La pseudociencia a menudo comienza con una conclusión deseada, y luego trata de justificar esa conclusión con evidencia científica. El gran defecto aquí está en el proceso.

El pseudocientífico tiende a utilizar definiciones vagas o cambiantes, y la jerga está diseñada para confundir en lugar de iluminar. La evidencia se usa de una manera altamente selectiva, en lo que se llama “cherry picking“. Con frecuencia, formas débiles de evidenca, tales como anécdotas, se utilizan para atacar formas de evidencia mucho más rigurosas, tales como los experimentos controlados. La pseudociencia a menudo se produce en la periferia, por pequeños grupos o defensores solitarios, que no pueden participar de manera significativa en la comunidad científica en general. […]

Teorías de la conspiración

Las teorías de conspiración y sus teóricos sin duda merecen una categoría propia. Cuando los escépticos hablamos de teorías de la conspiración, nos referimos a las grandes conspiraciones, aquellas que necesariamente tendrían que incluir a muchos individuos a través de instituciones, naciones y, a veces, generaciones. A menudo, las grandes conspiraciones siguen el formato de dividir el mundo en tres grupos:

Los conspiradores son un grupo malvado y poderoso con la más oscura de las intenciones – esclavizar al mundo, por ejemplo. Ellos tienen un tremendo poder y recursos, y también se manifiestan de formas idiotas. Los teóricos de la conspiración son parte de un ejército de la luz, luchando para exponer a los conspiradores. Todos los demás son los incautos, o borregos.

A los teóricos de la conspiración les gusta pensar que tienen una visión especial, que les da conocimiento privilegiado que, sencillamente, todos los demás no pueden ver porque son demasiado tontos o ingenuos. La poderosa trampa cognitiva de la teoría de la conspiración es que se trata de una creencia autocontenida inmune a la refutación. Cualquier evidencia en contra de la conspiración fue plantada por los conspiradores. La razón por la que no hay evidencia para apoyar la conspiración es porque está siendo suprimida por los conspiradores.

Negacionismo

La negación de las conclusiones científicas establecidas es la otra cara de la pseudociencia – en lugar de establecer una creencia dudosa, busca derribar una teoría legítima. La estrategia básica se suele denominar MID – miedo, incertidumbre, duda. Otro término común es manufacturoversia, una falsificación o controversia popular fabricadas donde no hay controversia científica real.

A menudo, el negacionismo es motivado política o ideológicamente. El proceso cognitivo primario involucrado parece ser el razonamiento motivado. Las tácticas específicas incluyen magnificar cualquier duda o incertidumbre sobre los hechos y la ciencia pertinentes. Parte de esto es negar que hay un consenso de la opinión científica, o incluso que puede existir un consenso en la ciencia (o que es relevante). Se utilizan las disputas científicas sobre los detalles para argumentar que conclusiones más fundamentales están en duda.

Los temas comunes en esta categoría incluyen el movimiento antivacunas, la oposición a los transgénicos, la duda excesiva en relación con el calentamiento global, y la negación de la evolución (creacionismo). Hay innumerables ejemplos menos generalizados, sin embargo, que incluyen la negación del VIH, la negación del Holocausto, la negación de la teoría de los gérmenes, y muchos otros.

Esta categoría se puede describir alternativamente como la ideología reemplazando la ciencia a través del razonamiento motivado. Esto no necesariamente tiene que implicar negar la ciencia claramente establecida, sino que se puede ampliar para incluir cualquier situación en la que se toma una posición científica por razones ideológicas. Hay muchas preguntas científicas que tienen fuertes implicaciones políticas. Por ejemplo, ‘es la orientación sexual más biológica o más una elección personal?, ¿es eficaz el reciclaje?, ¿es la circuncisión un procedimiento médico beneficioso?, ¿son eficaces en la reducción de los delitos violentos las leyes de armas?, y ¿causa daño a la mujer embarazada el aborto?. Todas estas son preguntas que, por lo menos, se pueden abordar científicamente, y sin embargo, la gente tiende a formarse una opinión sobre los hechos que están de acuerdo con sus puntos de vista políticos.

Conclusión

Como advertí al principio de este artículo, estas categorías se superponen todas enormemente. Las teorías de la conspiración se utilizan para justificar la pseudociencia que a su vez se utiliza para justificar el negacionismo de la ciencia que está en conflicto con una visión religiosa. Sin embargo, sostengo que las categorías anteriores son fenómenos intelectuales distintos, sólo que interactúan entre sí y pueden coexistir dentro de la misma creencia, retroalimentándose.

A medida que la gente se familiariza con el pensamiento crítico y la filosofía escéptica, creo que empiezan a reconocer estas diversas formas de sinsentidos y los principales defectos cognitivos en los que se basan. También es típico reconocerlos primero en las creencias de los demás. Generalmente se tarda mucho más tiempo y esfuerzo intelectual en aplicar las lecciones aprendidas a las propias creencias.

Por eso creo que es importante aprender realmente y entender la naturaleza de los defectos lógicos que conducen a estos patrones de creencias, de modo que puedan ser reconocidos sin importar tras qué tema específico se escondan. También es necesario tener un fuerte compromiso con los procesos de pensamiento crítico, el empirismo científico, y la validez filosófica. Este compromiso ha de atacar cualquiera que sean las necesidades emocionales y los sesgos cognitivos que están impulsando tus creencias actuales.

(Imagen: Alexis D. via photopin cc)

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