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Adiós, Nilson Pinilla

Por fin salió Nilson Pinilla de la Corte Constitucional.

Pinilla es un homófobo consumado, como demostró en su primera entrevista tras haber dejado la Corte:

Cuando le preguntaron si en las Cortes había una división de bloques entre amigos del Gobierno y amigos de Alejandro Ordóñez, Pinilla lo negó (min. 25:20) y no escatimó en palabras de alabanza al fanático que tenemos de Procurador:

Alejandro Ordóñez es un hombre de mucho mérito, lo han devaluado por razones extrajudiciales, por razones extraconstitucionales, por sus credos religiosos [sic]pero Alejandro es un hombre de muchísimo mérito y no se puede catalogar que haya el bando de amigos del Procurador y el bando de amigos del Presidente, porque no es así.

De inmediato, el periodista le pregunta que si hay bloques y Pinilla afirma que sí, pero que son ideológicos:

[C]on el doctor Luis Ernesto Vargas o con la doctora María Victoria Calle o con el doctor Jorge Iván Palacios, jamás estuve de acuerdo en temas de aborto, el déficit psicológico de que se siguen quejando los homosexuales porque no se les ha reconocido, por ejemplo, el derecho a adoptar a una pareja de homosexuales que no pueden tener niños por razones obvias -fisiológicas- y entonces los buscan por otras áreas y en eso somos supremamente distintos con esos grandes magistrados que les acabo de mencionar.

Al final de la entrevista, el periodista explora algunas de las sentencias en las que el exmagistrado Pinilla tuvo injerencia (min. 36:40), con lo que don Nilson termina graduado de homofobia con honores:

Yo dije que el homosexualismo era una anomalía. Y así lo considero, puedo estar completamente equivocado. Ya la Organización Mundial de la Salud dijo que el heterosexualismo [sic] no es una enfermedad pero yo respeto muchísimo a los homosexuales. […]

Lo que pasa es que la Constitución no puede ordenar de ahora en adelante “los hombres también están obligados a amamantar a los niños”, porque eso va contra la naturaleza, y de una unión entre un hombre y un hombre no puede originarse una familia porque simplemente no se puede procrear.

Yo, lo que no puedo estar de acuerdo, ni estaré nunca, es con que se pueda adoptar niños por una pareja de homosexuales porque los niños no pueden ser un conejo de laboratorio.

Las leyes no se pueden meter con la naturaleza. […]

[Y] nunca estaré de acuerdo con que se frustre una vida que está por nacer, que ya es un ser humano, que ya es una persona así está catalogado, en el artículo cuarto de la Convención Americana de Derechos Humanos, que debe protegerse el derecho a la vida, inclusive del que está por nacer, desde la concepción.

Facepalm! Claro, Pinilla dice que es por razones jurídicas, pero si la dichosa Convención llegara a cambiar su articulado, él encontraría otra excusa para oponerse a uno de los más elementales derechos sexuales y reproductivos.

Lo de la adopción homoparental ya se cae de su propio peso: la mejor evidencia disponible demuestra que los hijos de parejas homosexuales no sufren trastornos psicológicos, mentales, físicos, emocionales o de ningún otro tipo — o sea, el laboratorio ya se hizo.

Lo de la familia es ridículo; siguiendo el orden de ideas de Pinilla, una pareja heterosexual sin hijos no es una familia. Y si para Pinilla las leyes no se pueden meter con la naturaleza, tenemos la fortuna de que nunca nadie demandó el sistema de alcantarillado por inconstitucional.

Bueno, afortunadamente el homófobo y machista ya salió de la Corte. Bien ido.

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