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¿El glifosato causa la enfermedad celíaca?

Por el Dr. Peter Ollins:


Un reciente artículo de A. Samsel y S. Seneff afirma que la exposición al herbicida glifosato (el ingrediente activo del Roundup®), es la causa de diversas enfermedades, especialmente la enfermedad celíaca. Esto ha estado causando recientemente un gran revuelo en Internet y, obviamente, es de preocupación para los celíacos. He revisado este artículo, junto con una serie de trabajos previos de la Dra. Seneff, y creo firmemente que sus afirmaciones no están respaldadas por la evidencia actual. No puedo decir esto más enfáticamente: este artículo parece ser un ejercicio de activismo político y no merece estar en una revista científica legítima. En mi opinión, este tipo de alarmismo es poco ético e irresponsable.

Muchas afirmaciones, poca evidencia

Hay literalmente docenas de afirmaciones e ideas propuestas en el presente artículo, todas con una evidencia o justificación muy débil. Este artículo es una serie de especulaciones salvajes, en lugar de una hipótesis lógica basada en la investigación disponible. Este no es el lugar para entrar en una crítica detallada (¡que probablemente tomaría días!), pero brevemente, aquí hay algunos ejemplos de por qué no considero que esto sea una evaluación científica válida.

Afirmación 1: “La enfermedad celíaca, y, más en general, la intolerancia al gluten, es un problema creciente en todo el mundo, pero especialmente en América del Norte y Europa, donde se estima que el 5% de la población sufre ahora de ella“. Esto no es cierto. Mientras que la prevalencia de la enfermedad celíaca ha aumentado, la estimación 2009/2010 de la prevalencia de la sensibilidad al gluten no celíaca en la población general de EEUU es de aproximadamente 0,6%.

Afirmación 2: “Los pacientes con enfermedad celíaca tienen un mayor riesgo del [sic] linfoma no Hodgkin, que también ha sido implicado en la exposición al glifosato“. Esta es una verdad a medias: el riesgo de linfoma no Hodgkin en pacientes con enfermedad celíaca se ha reducido drásticamente en los últimos años. Así que, en contradicción con la afirmación de los autores, no hay evidencia de un vínculo con la exposición al glifosato (¡a menos que, por supuesto, el glifosato prevenga el cáncer!).

Afirmación 3: “El glifosato es conocido por inhibir las enzimas del citocromo P450“. Este es el tema principal del artículo, ya que los autores argumentan que la inhibición del P450 provoca algún tipo de toxicidad. ¡Esto es engañoso! El glifosato inhibe algunas enzimas del citocromo P450 en las plantas, pero por alguna razón, los autores no mencionan el estudio más amplio de estas enzimas en ratones y humanos. En este caso, tres enzimas principales P450 humanas no son inhibidas por el glifosato.

Afirmación 4: “Las deficiencias en hierro, cobalto, molibdeno, cobre y otros metales raros asociados con la enfermedad celíaca pueden ser atribuidos a la fuerte capacidad de glifosato para quelar estos elementos“. Una vez más, esto es engañoso. Sí, el glifosato puede unirse a una variedad de metales, pero no se presenta evidencia de que esto sea relevante en las condiciones reales que se encuentran en el sistema digestivo humano.

¿Hay evidencia directa de relación entre glifosato y enfermedad celíaca?

El paper incluye docenas de especulaciones, pero sorprendentemente ofrece poca evidencia de una conexión con la enfermedad celíaca. Sólo una figura en el artículo muestra toda la información sobre la enfermedad celíaca. La figura 1 es un gráfico que compara el número de altas hospitalarias con enfermedad celíaca con el uso de glifosato sobre trigo reportado — véase el gráfico adjunto. Lamentablemente, no se proporcionaron las fuentes de los datos utilizados para esta tabla, por lo que es difícil de verificar. Esto es muy poco ortodoxo: por lo general ¡es un requisito absoluto mostrar cómo se obtuvieron los datos para un artículo científico!

Se muestra un aumento de tres veces en los egresos hospitalarios para el diagnóstico con la enfermedad celíaca; pero éste cuadro es engañoso: el número de biopsias es simplemente una indicación del número de pruebas diagnósticas realizadas, no la prevalencia global de la enfermedad. De hecho, hay muy poca información precisa sobre la forma en que la prevalencia de la enfermedad celíaca ha ido cambiando con el tiempo.

Es bien sabido que los médicos han realizado más biopsias en los últimos años y, afortunadamente, se están diagnosticando con éxito muchos más casos de la enfermedad celíaca. Pero esta no es una medida de la prevalencia global de la enfermedad en la población en general. De hecho, la última estimación es que sólo alrededor del 15% de los casos en EEUU han sido diagnosticados.

La información en el gráfico anterior no proporciona pruebas de que el glifosato cause la enfermedad celíaca. Puesto que la enfermedad celíaca tarda años en desarrollarse, uno esperaría que el aumento del nivel de exposición ocurriera años antes de ver un efecto. No hay ninguna razón para suponer que el glifosato podría desencadenar la enfermedad celíaca “al instante”. En todo caso, ¡las tendencias de la enfermedad celíaca y el glifosato no deberían sobreponerse!

Además, no hay evidencia presentada para mostrar los niveles reales de exposición al glifosato, y los autores no citan el estudio más relevante que mide esto.

En el artículo no se presentan otros datos sobre la enfermedad celíaca; en cambio, los autores especulan acerca de todo tipo de otras condiciones, pero estas no son relevantes para la pretensión principal del artículo, y parecen ser sólo una distracción.

¿Es este artículo “ciencia” siquiera?

1. Samsel y Seneff cometen uno de los errores más básicos en ciencia: asumen que si dos cosas siguen una tendencia similar, entonces debe haber una relación de causa-efecto. ¡Mal! Las ideas contenidas en este trabajo a menudo están distorsionadas por la presentación de una sola asociación, negándose a mostrar otra evidencia disponible que invalidaría sus suposiciones. Esto es científicamente deshonesto.

2. Los autores tampoco entienden un concepto básico en estadística que no se puede simplemente buscar todas las asociaciones posibles, y luego ¡sólo resaltar la que sucede que se adapta a sus ideas preconcebidas! (Voy a entrar en más detalles acerca de la causa y efecto al final del blog).

3. Los autores tampoco parecen conscientes del sencillo concepto de que ¡grandes dosis de cualquier sustancia son más tóxicas que las pequeñas! ¡Es Toxicología básica! El agua y el arsénico son ambos tóxicos, dependiendo de la cantidad consumida. Darle grandes cantidades de una sustancia a animales de ensayo no es lo mismo que el efecto de una pequeña dosis de esa sustancia que entra en el cuerpo humano inadvertidamente; sin embargo, los autores no hacen la distinción. Tampoco hacen ningún esfuerzo para discutir los niveles conocidos de la exposición a las trazas de glifosato, y cómo se comparan con los datos toxicológicos disponibles. El único paper que sí mencionan implicaba tratar las células humanas cultivadas en un plato con diferentes cantidades de glifosato. Pero no señalan que un efecto tóxico fue visto sólo en un nivel ampliamente superior que resultaría del glifosato en la dieta — similar a los niveles en una botella de herbicida Roundup® sin diluir, ¡algo que no recomendaría! Mi cálculo aproximado es que los niveles de exposición al glifosato a los que estamos expuestos podrían ser al menos 10.000 veces menos que la cantidad utilizada en el estudio de toxicología.

4. “Prevalencia” no es lo mismo que “incidencia”, pero los autores parecen confundir los dos. La prevalencia de una enfermedad es una medida de qué tan común es la enfermedad en la población general. Por ejemplo, la prevalencia de la enfermedad celíaca se estima actualmente en alrededor de 1% en muchos países. La incidencia es una medida de cómo se están diagnosticando muchos casos nuevos en un período de tiempo dado. En el caso de la enfermedad celíaca, sólo alrededor del 15% de los casos (prevalencia) en EEUU han sido diagnosticados. Afortunadamente, los médicos están mejorando en el diagnóstico de la enfermedad (incidencia), y más personas están tomando las pruebas usando una biopsia intestinal. Esto es una buena noticia. No hay ninguna razón para pensar que los cambios en la exposición al glifosato cambiarían lo bien que se diagnostica la enfermedad celíaca. Los autores no se refieren a los cambios en la prevalencia global.

5. El glifosato se ha usado como herbicida durante décadas, y es uno de los productos químicos más ampliamente estudiados en nuestro entorno. Pero los autores no citan los literalmente cientos de documentos e informes que se ocupan de la seguridad y la actividad biológica del glifosato. Esto me deja con la impresión de que los autores tienen poco interés en un análisis objetivo de la información disponible.

6. En este trabajo, los autores muestran una ¡sorprendente falta de curiosidad acerca de si sus ideas son realmente CIERTAS o no! No se propone ningún tipo de experimento que podría validar sus ideas — o invalidarlas. Pero ¡esta es la piedra angular de cómo se hace verdadera ciencia! La ciencia implica primero mirar la información disponible, entonces desarrollar una hipótesis, y luego diseñar un experimento definitivo. Es como si los autores creyeran que la búsqueda sistemática de asociaciones potenciales es todo lo que se necesita. Este problema seguramente habría sido rectificado si los autores hubieran elegido colaborar con científicos experimentales con experiencia en las áreas relevantes de la enfermedad y la toxicología.

¿Quiénes son los colaboradores de este artículo sobre la relación entre la enfermedad celíaca y el glifosato?

Stephanie Seneff tiene un doctorado en Ingeniería Eléctrica y trabaja en el Laboratorio de Ciencia Computacional e Inteligencia Artificial del MIT . Ella parece haber cambiado de carrera para aplicar sus habilidades de computación al análisis de bases de datos de información de la salud disponibles al público, especialmente para temas controversiales tales como las vacunas, los transgénicos y el glifosato. Por lo que puedo decir, ella no tiene experiencia evidente en ninguna de las ciencias biológicas o en toxicología, y nunca ha publicado ninguna investigación biológica propia. Dada esta falta de experiencia, es notable que normalmente elige coautores que tampoco tienen experiencia en la investigación biológica. El Dr. Arthur Samsel, el coautor de este artículo, es un consultor jubilado que trabajó en Arthur Little (de nuevo, sin experiencia obvia en biología). Todas las cifras en este artículo fueron creadas por la Dra. Nancy Swanson, una física, exempleada de la Armada, y en la actualidad propietaria de una empresa y experta en sistemas ópticos.

Es sorprendente que la Dra. Seneff optó por no incluir un toxicólogo, un experto sobre glifosato, o un experto en la investigación de la enfermedad celíaca, como coautor en este artículo. La única persona reconocida por sus aportaciones sobre la enfermedad celíaca es Jennifer Moeny: sin ánimo de ofender a la señora Moeny, pero no soy consciente de que ella nunca haya estado involucrada en ningún tipo de investigación científica, mucho menos sobre la enfermedad celiaca.

El trabajo de Stephanie Seneff es financiado por Quanta Computers, Taipei, Taiwan, bajo los auspicios del Qmulus Project, pero no he podido aprender más acerca de este proyecto, y cómo se relaciona con el paper actual.

¿Qué clase de revista es “Interdisciplinary Toxicology“? ¿Dónde puedes encontrar este paper?

Esto es sorprendentemente difícil de contestar. La Dra. Seneff parece estar acostumbrada a publicar en revistas muy oscuras: la mayor parte de su investigación reciente se ha publicado en una revista llamada “Entropy” — ¡no es el sitio en el que normalmente esperaría a ver papers sobre la salud del medio ambiente o la toxicología! El artículo de Samsel y Seneff aparentemente tiene una fecha de publicación del 11 de noviembre del 2013 y se supone que la revista es gratis para el público. Sin embargo, no puedo encontrar este artículo, ya sea en el sitio web de la revista, en la base de datos de investigación biomédica PubMed, o en la página de Stephanie Seneff en el sitio web del MIT. Por lo que sé, sólo está disponible en un sitio web activista antitransgénico, por lo que no es claro si en realidad ha sido aceptado para su publicación. [El paper fue luego publicado en el sitio web de la revista]

¡Tendencias y asociaciones no implican causa y efecto!

En una nota más ligera, aquí hay un gran ejemplo de por qué es importante no sobreinterpretar las tendencias. Si te fijas bien, se pueden encontrar dos tendencias que responden a la perfección, a pesar de que no tienen nada que ver la una con la otra. Me pregunto si Samsel y Seneff hubieran visto esta tabla y habrían concluido que los alimentos orgánicos causan autismo, o que las personas con autismo son los mayores consumidores de alimentos orgánicos? Siempre es tentador tratar de encontrar algo qué culpar de una enfermedad o afección particular, pero es importante ser escéptico, a no ser que la evidencia sea sólida como una roca.

Conclusión: ¡esto no es realmente ciencia! No hay evidencia creíble para una conexión Celíaca-Glifosato

En mi opinión, esta es ciencia de la más baja calidad, por lo visto publicada en una revista científica cuestionable.

¿Tal vez he insistido demasiado en este tema? Este blog definitivamente no se entiende como un ataque personal, a pesar de que el lenguaje puede ser fuerte. Sin embargo, creo que es vital desenmascarar las falsas afirmaciones de los activistas antitransgénicos, especialmente si tratan de explotar el interés público actual en el gluten y la enfermedad celíaca. Esperemos que en este caso, la mayoría de la gente se dé cuenta de que las especulaciones extravagantes pertenecen a revistas junto a las cajas registradoras de los supermercados.

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