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¿Quién es Vandana Shiva?

por Cami Ryan:


Vandana Shiva es una destacada ecologista india que, en la última década, se ha convertido en un icono internacional en el movimiento que critica la agricultura convencional y la biotecnología. En la señal más reciente de su estatus de celebridad, a principios de este mes [enero], el Beloit College en Wisconsin le confirió un prestigioso honor como Presidente Weissberg en Estudios Internacionales, llamándola un “movimiento de una sola mujer para la paz, la sostenibilidad y la justicia social”.

Que eso describa a Shiva con precisión es discutible — parece que hay una brecha considerable entre sus autorrepresentaciones y los temas en los que dice ser una experta. No obstante su condición de activista celebridad no se discute. La oposición desenfrenada de Shiva a los transgénicos ha hecho de ella una favorita en los círculos liberales y ambientalistas. Ella va como picaflor por el mundo, haciendo frecuentes apariciones en los mítines antitransgénicos, en los campus universitarios y en giras de conferencias; la más reciente, la semana pasada en Costa Rica.

A Shiva se han referido como una “diosa ecoguerrera” por parte de la revista virtual Punk Rock Permaculture, una “rockstar en la batalla mundial de las semillas genéticamente modificadas” por el periodista Bill Moyers y una “experta en sostenibilidad global” por la Universidad de Kentucky. La revista Time la llamó una “heroína ambiental” en el 2003 y Forbes la identificó como una de las Siete feministas más poderosas del mundo en el 2010. Cuenta con más de 23.000 seguidores en Twitter y 43.000 en Facebook.

Quizás Shiva es mejor conocida por afirmar que la introducción de semillas de algodón modificadas genéticamente en la India ha provocado el genocidio en masa de campesinos pobres seducidos por la “falsa promesa” de los transgénicos.

“270.000 agricultores indios se han suicidado desde que Monsanto entró en el mercado de semillas de la India”, ha dicho. “Es genocidio”.

Esa es una afirmación extraordinaria, y si es cierto, es una tragedia de proporciones asombrosas.

La celebridad de Shiva y sus afirmaciones

Vandana Shiva nació en el valle de Dehradun en India en 1952. Educada en su tierra natal, eventualmente cursó estudios de postgrado en Canadá, recibiendo un máster en Guelph y un doctorado en la Universidad de Western Ontario. Una activista dedicada, fundó Navdanya –que significa “Nueve Semillas”– hace más de dos décadas. Según su sitio web, su mandato organizacional es “proteger la diversidad e integridad de los recursos vivos, especialmente de las semillas nativas, y promover la agricultura ecológica y el comercio justo”. Bajo su guía, Navdanya ha evolucionado hasta convertirse en un movimiento nacional.

Shiva es una activista enérgica contra la globalización y una fuerte crítica de la ingeniería genética agrícola – los organismos genéticamente modificados. Ha escrito más de 20 libros. En Biopiracy, Stolen Harvest y Water Wars examinó los costos sociales, económicos y ecológicos de la globalización corporativa. The Violence of Green Revolution y Monocultures of the Mind desafiaron lo que ella conoce como el paradigma dominante de la agricultura reduccionista y no sostenible de la Revolución Verde.

Muchos intelectuales prominentes la anuncian como una científica con visión de futuro y experta en ingeniería genética. Cuando Beloit le confirió su honorífico, y en el acompañamiento de los comunicados de prensa y el anuncio de la página web alardeando por su selección, señalaron prominentemente su “doctorado en física nuclear”, llamándola “una reconocida experta en agricultura y biotecnología”.

¿Son precisas esas afirmaciones?

Shiva cree que sí. “También soy una científica… una física cuántica”, escribe en su sitio web de Navdanya. El panel de conferencistas que la representa la identifica como “una física capacitada“. Cientos de organizaciones y periodistas prominentes, de universidades a Bill Moyers a National Geographic (que se refirió a ella como una “física nuclear vuelta agroecologista”), la han representado de esa manera.

Pero esas representaciones son incorrectas. De acuerdo con la Universidad de Western Ontario, donde recibió su doctorado, el doctorado no es en la disciplina de la física, como ella dice, sino en filosofía. Se centró en el debate muy técnico y, a menudo politizado sobre una noción central en la física conocida como el Teorema de Bell, que ha sido llamado la teoría de la “más profunda” de la ciencia.

Tal vez presagiando sus conflictivos actuales puntos de vista sobre la agricultura moderna, Shiva concluyó que la mecánica cuántica en física era filosóficamente inválida y objetivamente dudosa. Desde entonces, la tesis principal de la mecánica cuántica que ella desafió ha sido confirmada por la física experimental, lo que significa que su tesis se encuentra en contradicción con la realidad objetiva. Independientemente de la calidad de su investigación filosófica, es un salto sustancial pasar de ganarse un doctorado en Filosofía de la Ciencia a identificarse como “científica”, “física nuclear” o “física cuántica” – las distintas maneras en que ella se refiere a sí misma.

Shiva afirma también que ha escrito más de 300 artículos – una información que resuena en casi todos los artículos o noticias de prensa sobre ella, incluyendo el sitio de Beloit. Una consulta de la web de ciencia de Thomson Reuter (plataforma de investigación para obtener información en ciencias, ciencias sociales, artes y humanidades) sólo devuelve 42 registros artículos revisados por pares o publicaciones de autoría de Shiva desde 1980.

Posteriormente Shiva abandonó su búsqueda formal de la filosofía, cambiando su enfoque a la agricultura, el cultivo de plantas, la genética, la biología, la toxicología, la microbiología, la nutrición, las ciencias sociales y la economía – áreas temáticas sobre las que ella no tiene formación académica y no ha realizado ninguna investigación formal.

Algunos argumentan que los avances a menudo provienen de aquellos afuera de la corriente dominante de la ciencia y por tanto ella merece ser escuchada, independientemente de sus credenciales o cómo se presenten estas. Parece justo, consideremos algunos de los argumentos más destacados de Shiva.

¿La fallida ‘Revolución Verde’?

El arroz dorado es un arroz modificado genéticamente con mayores niveles de provitamina A. Ha sido desarrollado por Ingo Potrykus del Instituto Federal Suizo de Tecnología y Peter Beyer de la Universidad de Freiburg. Shiva llama al arroz dorado un engaño, un mito y una falsa solución refiriéndose a él como “un enfoque ciego para la prevención de la ceguera…”

“Al centrarse en un solo cultivo, el arroz, que por sí mismo no proporciona todos los nutrientes, incluyendo mayores cantidades de vitamina A que el arroz dorado, los promotores del arroz dorado, de hecho, están empeorando la crisis del hambre y la desnutrición”, escribe en Navdanya. “Los promotores del arroz dorado están ciegos a la diversidad, y por lo tanto son promotores de la ceguera, metafórica y nutricionalmente”.

¿Es el arroz dorado un “engaño”, como afirma Shiva?

Casi 700.000 niños menores de 5 años mueren cada año por la enfermedad de deficiencia de vitamina A. El arroz dorado ha sido modificado genéticamente con una mayor producción y acumulación de β-caroteno en los granos. El American Journal of Clinical Nutrition informa que el arroz dorado contiene hasta 35 microgramos de β-caroteno por gramo de arroz. Un tazón de ~ 100 a 150 gramos de arroz dorado cocido puede proporcionar hasta un 60% de la ingesta de nutrientes recomendada de vitamina A para niños de 6-8 años de edad. Tan sólo un 20% de la cantidad diaria recomendada puede mitigar o eliminar los síntomas clínicos como la ceguera. El arroz dorado también tiene un mejor índice de conversión de provitamina A (que se convierte en vitamina A en nuestro organismo) que los vegetales de hoja verde, las zanahorias y otros cultivos.

La solución alternativa propuesta por Shiva de promover una “diversidad de la dieta” no ha funcionado para los más pobres que no pueden darse el lujo de comprar verduras o frutas, o no pueden dedicar la tierra en su granja de subsistencia a cultivar más de ellas.

El arroz dorado es un producto del sector público con la esperanza realista de salvar la vida y la vista de millones de niños en el mundo en desarrollo. A pesar de su promesa de ayudar a aliviar el hambre, la ceguera y la desnutrición, el arroz mejorado con vitamina se ha encontrado con una oposición significativa de los activistas ambientalistas y antiglobalización, incluyendo a Shiva. En agosto del 2013, los activistas convergieron en un ensayo de campo experimental de arroz dorado en Filipinas y arrancaron las plantas violentamente.

Shiva es igualmente desdeñosa de la Revolución Verde. Ese es el término dado a una serie de iniciativas promovidas por Norman Borlaug desde finales de los cuarenta y que florecieron en los sesenta, incrementando la producción agrícola en todo el mundo, particularmente en el mundo en desarrollo, mediante la promoción las variedades de granos de cereales de alto rendimiento, la expansión de la infraestructura de riego, la modernización de las técnicas de gestión, la distribución de semillas hibridadas y el poner los fertilizantes y pesticidas sintéticos avanzados al alcance de los agricultores.

En 1991, Shiva llamó públicamente a la Revolución Verde “un fracaso“. Más recientemente, sugirió que ha causado el hambre. Los cultivos producidos industrialmente, escribe, son “nutricionalmente vacíos pero están cargados con productos químicos y toxinas”. Afirma que “La Revolución Verde es química intensiva, intensiva en capital y combustibles fósiles intensivos. Debe, por su propia estructura, empujar a los agricultores a endeudarse y a los agricultores endeudados a perder sus tierras”.

La disyunción entre el éxito de la Revolución Verde y la caracterización despectiva de Shiva de la misma es sorprendente, poniendo la realidad patas arriba. Centrándose en su país natal, la India, ella ha ido tan lejos como para afirmar que ha causado problemas en lugar de resolverlos, afirmando repetidamente que no ha traído nada a la India, excepto “agricultores endeudados y descontentos“.

Sin embargo, en los cincuenta, la India fue un caso mundial de canasta agrícola. Antes de la introducción de innovaciones tecnológicas de Borlaug y nuevas variedades de semillas, había sufrido más de 60 millones de muertes por hambre relacionadas con. Después de que la Revolución Verde se afianzó, solo entre  1965 y 1970, los rendimientos del trigo prácticamente se duplicaron en los países de India y Pakistán, como resultado de abrazar las técnicas agrícolas modernas.

El cambio agrícola en India pudo haber salvado cientos de millones de vidas. En 2012-2013, el país produjo cerca de 250 millones de toneladas (Mt) de granos de alimentos y la productividad sigue creciendo. El hambre se ha erradicado y los agricultores pueden ahora hacer frente a períodos previsibles de sequía.

Más polémicamente, Shiva también es una promotora vocal de la ampliamente controvertida afirmación de que la introducción de transgénicos en India ha provocado el suicidio de cientos de miles de agricultores indios empobrecidos.

“Los suicidios se han intensificado después de la introducción de los transgénicos de algodón Bt [en India]”, ha escrito. “… los monopolios de semillas… la recaudación de superganancias… ha creado un contexto para la deuda, los suicidios y la angustia agraria que está impulsando la epidemia de suicidios de los agricultores en la India”.

Como señaló recientemente el blogger de Discover y profesor de periodismo de la Universidad de Nueva York Keith Kloor, las afirmaciones de Shiva han resonado con los activistas antitransgénicos de todo el mundo. Le acreditan haber inspirado una película del 2011 llamada Bitter Seeds que afirmaba documentar el genocidio supuestamente perpetrado por Monsanto, que desarrolló las semillas de algodón Bt. La revista verde online Grist ensalzó el documental por revelar el “trágico saldo de los transgénicos en la India”. El gastrónomo favorito Michael Pollan, que a menudo recomienda imprudentemente propaganda antitransgénica a su legión de seguidores, lo llamó “un documental de gran alcance sobre los suicidios de agricultores y las semillas biotecnológicas en la India”.

Pero Shiva se equivoca totalmente. Ella alega un vínculo entre los suicidios de agricultores y la adopción del algodón Bt en la India, donde en realidad no existe ninguna relación de causalidad. El Instituto de Investigación de Política Alimentaria Internacional (IFPRI) revisó los datos del gobierno, artículos académicos y los informes de los medios sobre el algodón Bt y el suicidio en India en el 2008 y el 2010, concluyendo que los suicidios de los agricultores son anteriores a la introducción de los transgénicos, reflejando una amplia tendencia al suicidio de la población en general y de hecho se ha estancado en el sector agrícola en los últimos años.

“No tiene sentido atribuir los suicidios de los agricultores únicamente al algodón Bt”, escribió Dominic Glover, un socio-economista agrícola de la Universidad de Wageningen y del Centro de Investigación en los Países Bajos en un artículo en la revista Nature el año pasado. “A pesar de que las dificultades financieras son un factor determinante en el suicidio entre los agricultores de la India, no ha habido esencialmente ningún cambio en la tasa de suicidios de agricultores desde la introducción del algodón Bt“.

Kloor ofrece una deconstrucción contextualizada del ‘mito del suicidio’ y un análisis de lo que realmente ha estado sucediendo en el cinturón agrícola de la India en un excelente artículo en la edición actual de Issues in Science and Technology, una publicación de la Academia Nacional de Ciencias.

¿Es Shiva una demagoga?

Mark Lynas, periodista británico que durante años hizo campaña del brazo de Greenpeace en contra de la biotecnología de cultivos, pero más recientemente abandonó sus puntos de vista, se refiere a Shiva como parte de la “franja lunática” del movimiento antitransgénicos. Hace un año, en enero pasado, después de que Lynas renunció a lo que ahora llama su “pasado anticiencia”, Shiva le reprendió por haber dicho que los agricultores deberían tener la libertad de utilizar los cultivos transgénicos, diciendo que era como darle a los violadores la libertad de violación.

“Eso es obsceno y ofensivo”, respondió Lynas, señalando una serie de comentarios extraños por parte de Shiva — muchos de ellos abrazados con entusiasmo por sus seguidores y difundidos por periodistas crédulos desde Bill Moyers a Bill Maher. En sus declaraciones públicas, él señala, frecuentemente Shiva oscila entre la exageración y las mentiras deliberadas. Consideremos sus comentarios sobre las llamadas Terminator, el nombre dado para describir semillas que podrían ser diseñadas para ser estériles, por lo que sólo podrían usarse una vez. Shiva invoca constantemente el espectro de “genes suicidas” como parte de su discurso muñón crítico de los transgénicos.

“El peligro de que las Terminator puedan extenderse a los cultivos de alimentos de los alrededores o el entorno natural es grave”, ha dicho Shiva. “La gradual propagación de la esterilidad en las plantas de siembra resultaría en una catástrofe global que con el tiempo podría acabar con las formas superiores de vida, incluyendo los seres humanos, del planeta”.

Un problema con el argumento de Shiva: los genes Terminator nunca se han desarrollado, sino que son una ficción del movimiento antitransgénico, perpetuado por Shiva y sus seguidores y los periodistas que se lo permiten. Como ha escrito Lynas, “no necesitas la inteligencia de un Richard Dawkins o incluso un Charles Darwin para entender que la esterilidad no es una gran ventaja selectiva cuando se trata de la reproducción, de ahí la falla observada regularmente de que las parejas estériles no tengan un gran número de niños. Como muestra tan claramente el caso de Shiva, si rechazamos el empirismo basado en datos y la evidencia como base para la identificación y solución de problemas, no nos queda nada sino la ideología vacua y autorreferencial de mitos”.

La influencia de Vandana Shiva en el mundo de la agricultura, la tecnología y el desarrollo no muestra signos de disminuir. Ella sigue recibiendo elogios en los medios de comunicación, recoge premios humanitarios y se le otorgan regularmente títulos honorarios de las universidades de toda América del Norte (el más reciente de Doctor Honoris Causa en Derecho por la Universidad de Victoria en Canadá).

Shiva dice que el arroz dorado no puede funcionar, pero los estudios publicados demuestran que funciona. Afirma que los agricultores indios se suicidan a causa del algodón Bt, mientras que los estudios académicos cuidadosos muestran que que los agricultores indios que siembran algodón Bt ganan más dinero por hectárea y no tienen más probabilidades de cometer suicidio que los agricultores orgánicos. Afirma que las empresas de semillas están distribuyendo ‘genes Terminator‘ que llevarán a la bancarrota cuando no existen tales semillas. Ella afirma que en India no existía el hambre antes de la Revolución Verde, cuando el propio gobierno de India ha publicado los datos sobre la pérdida de vidas por inanición.

Al exagerar sus credenciales y difundir su programa político, Vandana Shiva pide al público que crea que es una experta en agricultura, producción de cultivos e ingeniería genética. Ella influye en el debate público. Ella está llamada como testigo experto mientras los legisladores, ohh, tan sensibles a la opinión pública, debaten cómo regular mejor la tecnología agrícola. Eso es preocupante. A lo sumo, Vandana Shiva es una observadora lega provocativa. Ella merece ser juzgada y escuchada con base en la calidad de sus argumentos y la evidencia.

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