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Cómo no criticar el sexismo

La falsa idea de que los medios manipulan (que no tiene sino toneladas de evidencia en contra), siempre le sirve de coartada al justiciero social de turno para pedir cambios de políticas públicas, que prácticamente en todos los casos resultan ser llamados a la censura.

Esta vez fue el columnista de El Espectador Juan Francisco Ortega Díaz y su tema excusa fue la publicidad supuestamente sexista:

Anuncios de comida son protagonizados siempre por mujeres -“idílicas” amas de casa con apariencia de modelo de pasarela- o anuncios de cervezas con clara atención en el cuerpo de la mujer de manera totalmente desligada del producto.

Esta realidad, en Colombia, debe trasladarse, al igual que ha ocurrido en muchos países europeos, en normas que prohiban este tipo de publicidad sexista que en nada nos beneficia como sociedad. Resulta sorprendente que, en Colombia, con la aprobación de normas como la Ley 1257 de 2008 de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, no se tratara ni regulara esta cuestión, la cual, de manera indudable, es un impulsor de comportamientos de discriminación contra las mujeres.

¿Perdón, de manera indudable? ¿Cuenta Ortega con algún estudio revisado por pares y publicado en una revista de amplia difusión que establezca una contundente relación de causalidad entre este tipo de publicidad y “comportamientos de discriminación contra las mujeres”, o simplemente se sacó de la manga esa afirmación gratuita?

No sólo no existe ningún estudio que llegue a tan disparatadas conclusiones, sino que este guerrero de la justicia social ciertamente deja por fuera elementos básicos como el hecho de que el sexo vende y que se le vende sexo a los hombres y a las mujeres por igual, sin que nadie se queje por ello (y qué bueno que no lo hagan).

Por cierto, ¿dónde estaba Ortega cuando salió al aire el comercial de BonYurt que objetifica a los hombres?

¿Que, acaso, no resulta sexista el hecho de que se trate de proteger sólo al sexo considerado débil, mientras se ignoran (deliberadamente o no) situaciones similares del otro sexo, que ciertamente llevan a grandes injusticias?

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