Blog // Cuidado con las neurotonterías – Molly Crocker

Cuidado con las neurotonterías – Molly Crocker

Soy neurocientífica y estudio la toma de decisiones. Realizo experimentos para analizar cómo los químicos en el cerebro influyen sobre las decisiones que tomamos.

Estoy aquí para contarles el secreto para una exitosa toma de decisiones: un sándwich de queso. Así es. Según científicos, un sándwich de queso es la solución para todas las decisiones difíciles.

¿Cómo lo sé? Soy la científica que realizó el estudio.

Hace unos años, mis colegas y yo nos interesábamos en cómo un químico del cerebro llamado serotonina podía influir las decisiones de la gente en situaciones sociales. Concretamente, queríamos saber cómo la serotonina afectaría la manera de reaccionar de la gente al tratarlas injustamente.

Así, realizamos un experimento. Manipulamos los niveles de serotonina de la gente dándoles una bebida artificial sabor limón muy desagradable que funciona extrayendo el ingrediente básico para la serotonina en el cerebro. Es el aminoácido triptófano. Lo que descubrimos que, cuando el triptófano estaba bajo, era más probable que la gente se vengara cuando se los trataba injustamente.

Ese era el estudio que realizamos, y acá están algunos de los titulares que salieron después.

“Un sándwich de queso es todo lo necesario para la toma de decisiones”

“Qué gran aliado tenemos en el queso”

“Comer queso y carne podría estimular el autocontrol.” Ahora se preguntarán, ¿me perdí algo?

“¡Oficial! El chocolate evita el mal humor” ¿Queso? ¿Chocolate? ¿De dónde salió eso? Y yo pensé lo mismo cuando salieron todas estas cosas, porque nuestro estudio no tenía nada que ver con queso o chocolate. Le dimos a la gente esta bebida con sabor horrible y afectaba sus niveles de triptófano. Pero resulta ser que el triptófano también se encuentra en el queso y el chocolate. Y por supuesto que cuando la ciencia dice que el queso y el chocolate ayudan a mejorar las decisiones, eso seguro atrae la atención de la gente. Entonces ahí lo tienen: la evolución de un titular.

Cuando esto sucedió, una parte de mí pensó, bueno, ¿cuál es el problema? Los medios simplificaron demasiado algunas cosas, pero al fin y al cabo, son sólo noticias. Y creo que muchos científicos tienen esta actitud. Pero resulta que estas cosas suceden todo el tiempo, y afectan no sólo las historias que uno lee en las noticias sino también los productos que uno ve en las estanterías. Cuando los titulares empezaron a circular, los comerciantes empezaron a llamar. ¿Estaría dispuesta a dotar de aval científico a agua embotellada que aumenta el estado de ánimo? ¿O iría a la televisión a demostrar en frente de una audiencia en directo que la comida casera de verdad te hace sentir mejor? Creo que esta gente no tenía malas intenciones, pero si hubiera aceptado sus ofertas habría ido más allá de la ciencia, y los buenos científicos se cuidan de no hacer esto.

Sin embargo, la neurociencia aparece cada vez más en el marketing. Un ejemplo: las neurobebidas, una línea de productos, incluida la Neurodicha, —según su etiqueta ayuda a reducir el estrés—, mejora el estado anímico, proporciona mayor concentración, y promueve la actitud positiva. Debo decir que esto suena genial. (Risas) Podría haber usado esto hace 10 minutos. Cuando esto apareció en mi tienda local, desde luego sentí curiosidad acerca de los estudios que respaldaban estas afirmaciones. Entonces fui al sitio web de la compañía para descubrir ensayos controlados de sus productos. Pero no encontré ninguno.

Con o sin ensayo, estas declaraciones están delante y centrada en la etiqueta, al lado de la foto de un cerebro. Y resulta ser que las fotos de cerebros tienen propiedades especiales. Un par de investigadores pidieron a unos cientos de personas que leyeran un artículo científico. La mitad de las personas, tenía el artículo con la imagen de un cerebro, y la otra mitad, el mismo artículo pero sin la imagen de un cerebro. Al final, ya ven a dónde va esto, se les preguntaba a las personas si estaban de acuerdo con las conclusiones del artículo. Esta es la cantidad de personas de acuerdo con las conclusiones sin imagen. Y esto, la cantidad que estaban de acuerdo con el mismo artículo con la imagen de un cerebro. La moraleja aquí es, ¿quieren venderlo? Pónganle un cerebro.

Déjenme hacer una pausa y tomar un momento para decir que la neurociencia ha avanzado mucho en las últimas décadas, y descubrimos cosas asombrosas constantemente acerca del cerebro. Por ejemplo, hace un par de semanas, los neurocientíficos del MIT descubrieron cómo quitar hábitos en ratas solo controlando su actividad neuronal en una parte específica del cerebro. Algo muy interesante. Pero la promesa de la neurociencia ha llevado a algunas expectativas muy grandes y a declaraciones exageradas sin fundamento.

Lo que haré es mostrarles cómo localizar un par de tendencias clásicas, algunas revelaciones, que se han denominado de diferentes maneras como neurotonterías, neuroestupidez, o mi favorito, neurochorrada.

La primer afirmación no probada: se pueden usar encefalogramas para leer los pensamientos y emociones de las personas. Aquí tenemos un estudio publicado por un grupo de investigadores como una página de opinión en el New York Times. ¿El títular? “Amás a tu iPhone. Literalmente.” Inmediatamente se convirtió en el artículo más comentado del sitio web.

¿Cómo lo descubrieron? Pusieron a 16 personas dentro de un escáner y les mostraron videos de iPhones sonando. Los encefalogramas mostraron que se activaba una parte del cerebro llamada ínsula, una región que dicen está conectada a sentimientos de amor y compasión. Entonces concluyeron que al ver activación en la ínsula, significaba que los sujetos amaban sus iPhones. Hay un sólo problema con esta línea de razonamiento, y es que la ínsula hace muchas cosas. Por supuesto, está involucrada en emociones positivas como el amor y la compasión, pero también en muchos otros procesos, como la memoria, el lenguaje, la atención, incluso el enojo, indignación y dolor. Basada en la misma lógica, yo podría concluir que Uds. odian su iPhone. La cuestión es que, al verse activada la ínsula, no podemos elegir nuestra explicación favorita de esta lista, y es una lista muy larga. Mis colegas Tal Yarkoni y Russ Poldrack demostraron que la ínsula aparece en casi un tercio de todos los estudios de imágenes cerebrales que se han publicado. Entonces, la probabilidad de que su ínsula se active en este momento son muy, muy altas pero no me engañaré pensando que esto significa que Uds. me aman.

Hablando del amor y el cerebro, hay un investigador, conocido como el Dr. Amor, que asegura que los científicos han encontrado el pegamento que mantiene la sociedad unida, la fuente de amor y prosperidad. Esta vez no es un sándwich de queso. No, se trata de una hormona llamada oxitocina. Seguramente han oído hablar de ella. Dr. Amor basa su argumento en estudios que muestran que cuando uno incrementa la oxitocina de las personas, esto aumenta su confianza, empatía y cooperación. Por eso, él denomina a la oxitocina “la molécula moral”.

Estos estudios son científicamente válidos, y fueron repetidos, pero no es la historia completa. Otros estudios han demostrado que incrementar la oxitocina aumenta la envidia. Aumenta la presunción. La oxitocina puede hacer que la gente favorezca a su propio grupo a costa de otros grupos. Y en algunos casos, la oxitocina puede disminuir la cooperación. Basada en estos estudios, puedo decir que la oxitocina es una molécula inmoral, y me autoproclamo la Dra. Amor Extraño. (Risas)

Hemos visto neurochorradas en todos los titulares. Las vemos en supermercados, en tapas de libros. ¿Qué hay acerca de las clínicas?

La tomografía SPECT es una tecnología de encefalogramas que usa un rastreador radioactivo para monitorizar el flujo sanguíneo en el cerebro. Por el módico precio de unos miles de dólares, hay clínicas en los EE.UU. que le darán una de estas tomografías SPECT y utilizarán la imagen para ayudar a diagnosticar sus problemas. Estas tomografías, según las clínicas, pueden ayudar a prevenir el Alzheimer, resolver problemas de peso y adicción, superar conflictos matrimoniales, y por supuesto, tratar una variedad de enfermedades mentales, que van desde depresión a ansiedad a TDAH. Esto suena increíble. Muchos están de acuerdo. Algunas de estas clínicas ganan decenas de millones de dólares al año.

Hay sólo un problema. El consenso general en neurociencia es que todavía no podemos diagnosticar enfermedad mental a partir de un sólo encefalograma. Pero estas clínicas han tratado a decenas de miles de pacientes hasta hoy, muchos de ellos niños, y la tomografía SPECT involucra una inyección radioactiva, exponiendo a personas a la radiación es potencialmente perjudicial.

Como neurocientífica, estoy más emocionada que la mayoría acerca del potencial de la neurociencia para tratar enfermedades mentales e incluso, tal vez, hacernos mejores y más inteligentes. Y si algún día podemos decir que el queso y el chocolate nos ayudan a tomar mejores decisiones, inclúyanme. Pero todavía no llegamos ahí. No hemos encontrado un botón de “comprar” dentro del cerebro, no podemos decir si alguien miente o está enamorado sólo mirando sus encefalogramas, y no podemos convertir pecadores en santos con hormonas. Quizá algún día lo hagamos, pero hasta entonces, tenemos que ser cuidadosos para no permitir que declaraciones exageradas aparten recursos y atención de la verdadera ciencia que lleva jugando un partido mucho más largo.

Aquí es donde entran Uds. Si alguien trata de venderles algo con la imagen de un cerebro, no confíen en sus palabras. Hagan las preguntas difíciles. Pidan ver la evidencia. Pregunten por la parte de la historia que no se cuenta. Las preguntas no deberían ser simples, porque el cerebro no es simple. Pero eso no nos detiene para tratar de entenderlo.

Gracias. (Aplausos)

Post Recientes

Loading

Pin It on Pinterest

Share This