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‘Ciencia’ marxista

Hace unos días tuve una discusión con alguien que insistía en que el marxismo es ciencia (¡con dos cojones!).

Obvio no lo es. ¿Qué Universidad dicta la carrera de Marxismo? ¿Hay revistas especializadas? ¿Qué trabajos se han revisado por pares? ¿Qué ha aportado al cuerpo científico del conocimiento? ¿Tiene consistencia externa? ¿Cómo interactuaría con las otras disciplinas científicas (o sea, las verdaderas disciplinas científicas)?

Nunca obtuve respuesta; sin embargo, Mauricio-José Schwarz amplió la respuesta que yo debí haber dado cuando le preguntaron si consideraría al marxismo como pseudociencia:

Pues sí, si no es una pseudociencia es cuando menos una doctrina con muchísimas afirmaciones pseudocientíficas.

Me explico: el marxismo pretendió describir el desarrollo de todos los procesos universales (materialismo dialéctico) y de la historia en concreto (materialismo histórico), con una serie de leyes obtenidas mediante la argumentación escolástica, que nunca sometió a prueba, que nunca pasaron por ser hipótesis a comprobar. Lo que sabemos hoy es que algunas observaciones muy agudas de Marx (como el cambio cualitativo como resultado de los cambios cuantitativos) son filosoficamente estimulantes pero no tienen el grado de ley científica (ahora me has hecho pensar, si alguien acepta el materialismo dialéctico y se define “marxista”, ¿cómo carajos cree al mismo tiempo en la homeopatía? Mmmmmm….)

Marx se equivocó. Decir esto todavía es tabú, pero es un hecho. La historia no se mueve como él decía, la realidad es distinta, su materialismo resultó idealista. Una pena. Esto no anula para nada ni la aportación de Marx a la filosofía ni mucho menos su aportación al estudio de la economía, que no niegan ni los más lerdos del Tea Party. Pero por supuesto que el marxismo, el materialismo dialéctico o el histórico, no son “científicos”, como creyó Marx y se hartaron de decir los líderes de países “comunistas” mientras promovían (y promueven) la anticiencia, se trate de Lysenko o de Ulises Sosa.

Ahora, por supuesto, si las hipótesis de Marx nunca se sometieron a prueba como tales, esto también quiere decir que su ideal comunismo nunca fue realmente lo que se implantó en los países supuestamente comunistas, y que culpar a Marx de los atropellos de Stalin o Pol Pot es un exceso. La propiedad de los medios de producción no ha sido nunca de los trabajadores más que en los esquemas de cooperativas y en las empresas donde todos son accionistas. En los esquemas comunistas, esto nunca ocurrió. Me acuerdo lo revelador que me resultó, estando en La Habana, que un cubano me explicara que sólo podía tener un patrón, un empleador, el estado, y que si metía demasiado la pata, lo despedían (oh, sí, como la CEOE) y entonces quedaba en situación de exclusión total, sin siquiera poder poner un carrito de helados (o hielo rallado) porque hasta esos carritos eran propiedad de una empresa estatal. Lo vi de pronto incluso más desprotegido que el trabajador explotado por el capital más despiadado en los gobiernos más cómplices.

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