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Los productos naturales ¡vaya timo!

Por lo general, las personas que defienden las tiendas naturistas y la pseudociencia que se esconde tras todo el branding buensalvajista de la homeopatía y demás estafas, arguyen que ponen en riesgo su salud recurriendo a estas ‘alternativas’, como respuesta a la codicia de las grandes farmacéuticas.

Pues les tengo noticias – la dichosa medicina ‘alternativa’ es un negocio, no más:

Solo los 25 laboratorios autorizados por el Invima vendieron el año pasado $145.600 millones, a los que se suman las ventas de algunos laboratorios farmacéuticos que tienen líneas naturales. Pero también está la desconocida pero millonaria facturación de los laboratorios ilegales, que pululan por todo el país y que tienen grandes centros de distribución en zonas como San Victorino, en el centro de Bogotá.

De la mano del boom de la medicina bioenergética, y la creciente tendencia a lo natural, los laboratorios de fitoterapéuticos empezaron a crecer en el país, formalizando prácticas medicinales de indígenas y campesinos. El pionero fue Labfarve, creado en 1974 y que pertenece al Grupo Corpas. Tiene 14 tiendas propias, desde los 90 exporta a Estados Unidos y Ecuador y, según el sitio web losdatos.com, facturó el año pasado $13.099 millones.

Dentro de la categoría de fitoterapéuticos clasificada por el Invima también están los medicamentos homeopáticos, que son vendidos con prescripción médica, no se consiguen en los almacenes de cadena, sino en droguerías especializadas y en los consultorios de los médicos.

Allí el líder es un importador: el alemán Heel, cuyos ingresos fueron $28.556 millones en 2011.

En el Laboratorio Homeopático Alemán, otro de los fabricantes nacionales, dicen que a diferencia de los productos de venta libre, los que se venden con fórmula no pueden ser promovidos con publicidad y por eso sus cifras son más pequeñas. No obstante, las cifras de losdatos.com muestran que solo cuatro de los laboratorios certificados con buenas prácticas de manufactura del Invima facturan menos de $1.500 millones anuales.

Aunque sí es un hecho que la publicidad se ha convertido en un aliado de los medicamentos naturales. De acuerdo con las cifras de Ibope, entre enero y septiembre de este año solo Natural Freshly, Pronabell y Labfarve invirtieron $13.500 millones en pauta, según cifras brutas de Ibope, 23% más que un año atrás, pese a que Labfarve prácticamente dejó en ceros este gasto, para pasarse a hacer mercadeo directo con los médicos, una estrategia similar a la utilizada por La Santé Vital.

Esto es un negocio. Nada de cuestiones de acercamiento a la naturaleza, ni ninguna de esas cosas. Es lo primero que dicen los fabricantes:

Su primera aclaración es que lo que venden no es el resultado “de machacar hojas”, sino de un proceso industrial.

Y los que crean que estos charlatanes venden todo eso por altruismo y desprecio a la avaricia corporativa de jugar con la ‘salud’ de las farmacéuticas, tal vez quieran revisar los motivos por los que algunos de estos vendedores de humo prefieren no entrar en el Plan Obligatorio de Salud:

Carlos Zuluaga, gerente comercial de Natural Freshly, –con ventas por $30.724 millones en 2011–, difiere de esta propuesta. En su opinión, estar en el POS les traería más problemas que beneficios. “Ahí toca regatear todo, los márgenes son muy bajos y no pagan de contado” dice, y agrega que por ese motivo prefiere quedarse como está, buscando nuevos canales de comercialización y aprovechando las 5.000 tiendas naturistas del país.

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