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Otro día estúpido en Colombia

No he vivido mucho tiempo en otros países como para saber con qué frecuencia, en la escena nacional, ocurre una estupidez que todos salen a aplaudir, para luego cogerse de las manos y celebrar.

Pero sí lo he hecho lo suficiente aquí en Colombia, y aunque uno pensaría que me he acostumbrado, resulta que no. La constancia con que se suceden los sinsentidos en este país es increíblemente rápida.

Por ejemplo, ahora quieren hacer un Día Nacional sin Licor:

“Queremos mandarle un mensaje a los colombianos, un mensaje social, donde entendamos que debemos consumir licor de manera responsable y que un día en el año hagamos una actividad cívica, cultural y educativa donde todos nos pongamos la mano en el corazón y asumamos con responsabilidad las consecuencias para nuestra salud y para la economía familiar por el consumo en exceso de licor”, indicó [la representante a la Cámara Lina María Barrera Rueda].

Pues la iniciativa les quedó muy mal. En primer lugar, las actividades de carácter educativo en estos temas deben ser permanentes.

En segundo lugar, cometen el mismo error de Alcohólicos Anónimos: la sobriedad total no es la respuesta. La respuesta es enseñar mesura.

En tercer lugar, ¿por qué se le va a imponer a toda la sociedad este día, por la conducta de algunos? No tiene ningún sentido.

Por último, esto es pura pantalla. A los legisladores poco o nada les importa la salud de los colombianos. Como siempre, al igual que con el cigarrillo, tienen el chivo expiatorio perfecto: la experiencia nos ha demostrado que el alcohol en exceso y el cigarrillo son nocivos para los humanos.

Pues bien, si estos ‘prohombres’ de la patria realmente se interesaran, también harían jornadas en contra de la religión, toda vez que la experiencia nos ha probado que las creencias irracionales en amigos imaginarios son más nocivas para los humanos que todo el cigarrillo del mundo mezclado con todo el licor del mundo.

Así que gracias por decir que se preocupan por mi bienestar, pero hasta el día que yo no vea a los legisladores señalando lo perniciosas que son las supersticiones, pueden seguir actuando como si yo les importara. No les creeré.

Por cierto, en lo que pude ver del proyecto, no se hace mención explícita a ninguna prohibición. Esperemos que si la iniciativa prospera, siga con su carácter voluntario.

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