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Felipe Zuleta Lleras es un perdedor

Afirmaciones como que se puede curar el cáncer, o el VIH o mejorar dolores musculares con sólo consumir productos que no han superado las más elementales pruebas que demuestren su efectividad llevan todos los días a que personas mueran por renunciar a la verdadera medicina por tratarse con menjurjes que no superan el efecto placebo.

Mientras casi todas las instituciones estatales se rinden ante la pseudociencia y la estupidez, hay una que ha marcado la pauta de la sensatez, sancionando la publicidad que pretende conducir a engaño a los consumidores (y que por ende pone en riesgo su salud y su vida). Por supuesto, me refiero a la Superintendencia de Industria y Comercio.

Ahora aparece el columnista Felipe Zuleta Lleras lloriqueando porque los distribuidores de Revertrex fueron justamente sancionados:

La publicidad se considera engañosa cuando el mensaje que trasmite es susceptible de inducir a error a un consumidor racional respecto de los elementos objetivos, no subjetivos, del producto o servicio que se anuncia.

“El análisis de un anuncio debe hacerse en su conjunto y dentro del contexto en el que se presenta. No es correcto analizar afirmaciones sueltas y descontextualizadas. El consumidor no decodifica el mensaje en varias imágenes o afirmaciones, sino como un todo que transmite una idea central siguiendo una misma línea de argumentación

En este mismo instante, el señor Zuleta podría dirigirse a la página del Revertrex y verá que la idea central de su publicidad es la misma y está a tono con la misma línea de argumentación: que todos sus productos sirven para combatir las marcas del paso del tiempo.

Sin embargo, su falaz y patética argumentación no se queda ahí:

Parece, señor Superintendente, que su despacho no entendió este concepto en el caso de Revertrex, que sostiene que “es la fuente de la eterna juventud”. ¿De verdad usted y sus funcionarios creyeron eso?

No. Lo que los respetables funcionarios de la Superintendencia crean o dejen de creer no tiene nada que ver en este caso. Lo que importa (y es la base de la bien ajustada sanción) es que los clientes-víctimas sí se lo creen. Es más, hasta los propios anunciantes se lo creen (o eso dicen).

Zuleta parece no entender la diferencia y entonces pregunta si también hay una investigación contra Coca-Cola por decir que es la “chispa de la vida”, o una investigación contra Bancolombia por decir que “le ponen el alma”, o una contra Redbull porque “Redbull te da alas”. Esta absurda sobresimplificación y falsa comparación es un exabrupto.

En Redbull nadie recomendaría con toda la seriedad del caso que los consumidores de su producto salten de un edificio. Los de Revertrex sí ponen su cara más seria y dicen que su estafa repele los efectos del envejecimiento. Nadie en sus cinco sentidos creería que los granos de café de Águila Roja son los más felices.

A diferencia de lo que pasa con el Revertrex, todo el mundo ha entendido que esas frases simplemente son para vender la marca y que nadie se las toma en serio y que nadie tratará de vender esos productos haciendo afirmaciones demostrablemente falsas como si fueran verdaderas (y en el caso de que lo hagan, ahí debería estar la Superintendencia para sancionarlos).

Sólo a Felipe Zuleta se le ocurre que un producto que hace afirmaciones falsas sobre la salud de las personas y que potencialmente podría poner en riesgo innecesario su salud debería seguir en el mercado como si nada. ¿Quién en sus cinco sentidos compraría papeles Familia por ser “el papel de tu vida”? Al parecer, sólo Felipe Zuleta, quien no sabe distinguir entre un eslogan y una mentira hecha con el único propósito de vender.

A él respetuosamente le recomiendo que nunca tenga la brillante idea de tomarse una Pony Malta, en vista de que es “bebida de campeones” y sólo un perdedor es incapaz de distinguir entre un lema y una mentira fabricada y sostenida como cierta con el expreso propósito de engañar a las personas.

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