Una parte esencial de pertenecer a una comunidad es brindar apoyo a aquellos que lo necesitan.

Y ese momento ha llegado. Resulta que una amiga mía es atea y no ha salido completamente del clóset. Su mamá lo sabe (o lo intuye), mientras que su papá sólo sabe que ella no se lleva muy bien con eso de perder el tiempo e ir a misa. El caso es que acá en Colombia, por lo general, las personas dependemos económicamente de los papás hasta, aproximadamente, los 25 años y ellos suelen utilizar esa dependencia para viles propósitos. Como el papá de mi amiga, que no ha terminado bachillerato, y el papá la ha amenazado con que si no va a misa, tampoco va a ir a su excursión, ni al prom, ni nada.

Ella me mandó este correo (que publico con su autorización):

Tengo MUCHA MUCHA MUCHA MUCHA MUCHAAAAAA rabia con mi papá. Me amenazó diciéndome “Si no vas a misa, olvídate del viaje a [lugar de la excursión], el prom y demás. Si eso es importante para ti, esto es importante para mi.” :@

La impotencia e indignación aumentan al ver que sus derechos al libre desarrollo de la personalidad, a la libertad de expresión, a la libertad de cultos y a la libertad de expresión son amputados por el señor este, que es un abogado dizque de Derechos Humanos de la Fuerza Aérea.

Mi respuesta no se hizo esperar, y le respondí:

Lo que yo haría (pero eso soy yo y está bien si lo haces diferente) es decirle que perfecto, que no voy a [lugar de la excursión], ni al prom, que no puede meterme su superstición a la fuerza y que no voy a ceder a su chantaje.

Pero eso soy yo, que hace mucho tiempo decidí que no tomaría decisiones bajo amenaza, sin importar las consecuencias y que creo que si cedo a las amenazas estoy entregando control sobre mis decisiones.

No estoy en posición de decirte que hagas eso, primero porque no soy tú y segundo porque para mí [el lugar de la excursión] puede no ser tan importante como lo es para ti.

De hecho, debes tener en cuenta que mientras dependas económicamente de tus papás, ellos pueden cometer muchas injusticias haciendo uso de esa dependencia. Creo que darle gusto ahora a él, sería darle motivos para que más adelante te siga amenazando de maneras similares, por lo que tienes una decisión muy complicada que hacer en este momento: o cedes, y vas a [lugar de la excursión] y de paso le dices a tu papá que puede obligarte a hacer lo que quiera, o no cedes y te pierdes [la ida al lugar de la excursión] y el prom y todo lo demás con lo que te haya amenazado, con la seguridad de que empieza una larga batalla para que te dejen crecer libremente.

Como último recurso (y esta situación, aunque tienes el derecho es muy poco recomendable), siempre puedes instaurar una acción de tutela en su contra, pues (y quiero que esto te quede muy claro) él está violando tus derechos fundamentales al libre desarrollo de la personalidad, a la libertad de cultos, a la libertad de expresión, a la libertad de opinión y a la libertad de movilización (irónico, siendo él un abogado de DDHH). Te lo menciono no porque me parezca un buen curso de acción, que me parece el peor y te lo desaconsejo fuertemente, sino porque son los hechos, son tus derechos así como también lo es conocer tus opciones.

Sin embargo hacer esto posiblemente creará un gran malestar entre tú y tu familia y podría abrir una brecha entre ustedes dos que podría nunca cerrarse. Por supuesto que tienes tus derechos pero yo soy la última persona que, en este caso, recomendaría romper una familia sólo por el fascismo cristiano de tu padre.

Por último, independientemente de la decisión que tomes, recuerda: no estás sola. Hay muchos ateos ahí afuera y muchos estamos para brindarte apoyo y ayudarte a superar los obstáculos que la sociedad y algunos individuos te impongan por tu falta de creencia. No hay nada mal contigo, el problema son los demás, con sus ganas de imponer sus ridículas creencias.

Te puedo contar que la mía, afortunadamente, no fue una batalla tan dura. Sí, ha habido casos en que me he tenido que enfrentar a mis papás y sí, me han hecho amenazas del tipo que estás sufriendo ahora. Lo que yo decidí fue no esperar a que estos problemas estallen, sino ir sembrando recursos en mi favor, así que cada vez que veo la oportunidad, meto la cucharada señalando lo cretina que es la Iglesia Católica o lo absurdo que es creer en un dios y así, cuando ha llegado el momento de agarrarnos, se me ha facilitado soltar todo lo que tengo que decir y en varias ocasiones las cosas se han resuelto a mi favor. Por ejemplo, ya ni me invitan a ir a misa (cosa que nunca hacen, pero en el caso de los bautismos, funerales, o matricidios de los familiares deciden ir y saben que yo no voy).

Ánimo. Cualquier cosa que decidas (ceder o no ceder), cuentas con mi irrestricto apoyo.

-D

No sé qué otro consejo o curso de acción podría recomendarle, pero creo que alguno de ustedes podría superar mis palabras y encontrar una solución más satisfactoria. Por favor, háganmela saber en sus comentarios y yo se la retransmitiré a ella.

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