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Mujeres, no me pidan regalos

Hoy es el día de la mujer y yo tengo sentimientos encontrados. Por un lado, me parece que es una fecha importante y necesaria dentro de la lucha contra la misoginia.

A la vez, reconozco que hay círculos sociales y contextos en los que la igualdad ya ha alcanzado un estatus cercano al deseable y la fecha se va conviritiendo en algo contraproducente.

Este fin de semana estuve en la casa de una amiga. Allí, mientras conversábamos con sus papás, ella se sentó en las piernas de su novio a lo que el papá le dijo que buscara su propia silla. Cuando nos estábamos yendo, ella se había ofrecido a llevarnos y pidió el carro prestado pero el papá le dijo que nosotros éramos niños y que los niños son los que llevan a las niñas a las casas y no al revés.

Esa fue suficiente exhibición de machismo por una noche. Y el caso sólo sirve para ilustrar a lo que hago referencia. Creo que si enfrentáramos a ese señor con su comportamiento, jamás en la vida aceptaría que eso fue machista ni admitiría ser machista, aunque lo es y lo fue.

Y ahí llega la inutilidad del día de la mujer. Si acaso servirá para que a muchas mujeres su pareja decida no golpearlas el día de hoy, o no esperarlas en un total y lamentable estado de alicoramiento (al que llegan despilfarrando el dinero que ellas consiguen partiéndose la espalda). Si sirve para aliviar de sufrimiento a tantas mujeres por lo menos durante 24 horas, el Día de la Mujer cumple un propósito loable.

Pero ya hay un punto en el que se vuelve inútil. Por ejemplo, creo que no hay nada más ofensivo para mí, el día de hoy, que mis amigas me pidan regalos, por el hecho de ser su día. ¿Que qué?

A ver, para mí, todos los días son el día de la mujer. Espero que sean tratadas con respeto (y que se hagan respetar), deseo que sean felices y no sufran discriminación simplemente por su sexo.

Los 365 días del año defiendo a capa y espada el derecho de cualquier mujer a abortar por el simple hecho de que así lo desee, mientras esto no ponga su vida en riesgo (porque, para mí y según dice la Ciencia, a diferencia de los tumores con vocación de persona que crecen en el útero, ellas sí son personas, o sea son mucho más importantes).

Las 24 horas del día, los siete días de las 52 semanas de cada año, defiendo la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres en todos los ámbitos de sus vidas.

No hay un solo día en que no sea abanderado de la libertad sexual de las mujeres y que defienda, contra toda sarta de estupideces, sus derechos reproductivos y anticonceptivos.

Lo que una mujer decida hacer con su cuerpo es su problema. No considero que “perra“, “zorra“, “puta” y demás sinónimos de “meretriz” sean un insulto y nunca utilizo esas palabras como tal (salvo, por supuesto, cuando me refiero a la puta Iglesia Católica, la Puta de Babilonia).

Soy abanderado de que las niñas puedan entrar a los novios a sus cuartos tanto como sus hermanos entran a sus novias.

Me alegra que haya mujeres que tengan múltiples parejas, y salgan con cuantos compañeros consideren necesarios y suficientes para poder satisfacer sus necesidades emocionales y físicas (y así como con los hombres, espero que lo hagan con total honestidad y sin generarle falsas ilusiones ni expectativas a nadie).

Soy el primero que encuentra que es estupido, en grado de religión, decir que las mujeres piden que las violen según como se vistan. Siempre defenderé su derecho a salir a la calle como les dé la gana y decir que no. Incluso si una mujer saliera desnuda, eso tampoco sería una autorización para tener sexo con ella.

Así como desprecio el machismo, también desprecio el hembrismo, o falso feminismo y a los feminazis porque desvirtúan, deslegitiman y desconocen las batallas ganadas y las que se están librando.

Considero que el Estado debería proporcionar educación sexual y ofrecer métodos anticonceptivos de manera completamente gratuita y que todas las instituciones educativas deberían incluir, en todas las matrículas, la educación sexual y anticonceptiva, que debería impartirse de manera veraz (nada de que el condón tiene huecos ni estúpidas amenazas con el infierno).

Y me hace muy feliz enterarme que una mujer se masturba, que le gustan los juegos de rol, que quiere disfrazarse y busca satisfacer sus fantasías, que está dispuesta a participar en tríos y en orgías y me fascina cuando confiesan que no son heterosexuales o simplemente cuando comentan lo mucho que gozan con el sexo y sus posibilidades.

Por si fuera poco, creo que la defensa de estos ideales debe darse todos los días, siempre que sea necesario y así mismo yo lo hago.

Así que por favor, no me ofendan, ni se ofendan a ustedes mismas, ni banalicen mis acciones pidiéndome regalos.

Yo lucho los 365 días del año por la igualdad de la mujer y porque los privilegios de los hombres heterosexuales se conviertan en derechos para todos los seres humanos.

Por eso mismo, espero que hoy, todas las mujeres hayan tenido y sigan teniendo un muy feliz día, como espero que lo tengan los demás 364 días de cada año.

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