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Lo que no cambiará

Lamento romper el hechizo en el que todo el mundo se encuentra por aquello del arbitrario feliz día en el continuo de tiempo a un intervalo definido por la órbita de un pequeño planeta en el universo, pero así como todo el mundo hace deseos y promete cambiar, hay cosas que lamentablemente seguirán igual.

Una de ellas es que los periódicos seguirán publicando horóscopos y dándole publicidad a cuanto magufo pase por sus puertas.

Por ejemplo, El Tiempo publicó cuanta superchería pudo. Empezó con la numeróloga Samantha Nherú y rebajó a toda la Ciencia en general al calificar así a la numerología:

La numeróloga, a través de esa ciencia, explica cómo afrontar los meses que vienen.

Del año que comienza se ha dicho de todo y desde diferentes puntos de vista. Y aunque la numerología no permite hacer predicciones sobre él, sí lo analiza y, lo más importante, ayuda a trazar un mapa para caminar con éxito en los 12 meses que llegan. Una de las numerólogas más reconocidas del país, Mary Cardona -más conocida como Samantha Nherú-, hace su análisis para EL TIEMPO.

Tras más charlatanería sobre la misión de la vida y demás paparruchadas, esta vendedora de aire nos sale con esto:

La numerología no predice, pero sí marca la energía, y la energía es matemática y es exacta. Funciona como las estaciones: hay momentos de primavera, de verano, de otoño y de invierno. Los años 1, 2 y 3 son de primavera. En el 1 la persona recibe el terreno para sembrar; en el 2, germina lo que sembró y en el 3 florece.

Son años ricos y no muy complicados. Los años 4, 5 y 6 son de verano. El 4, por ejemplo, es un año de mucho trabajo; el 5 es de verano intenso, el año de los cambios, de las oportunidades, y el 6 es el del fin del verano, donde se vuelve a la casa, año de la responsabilidad, la familia y el equilibrio.
El año 7 es de otoño, de fama, reconocimiento y éxito. Se recoge la cosecha de lo que se sembró. Puede ser un año triste y melancólico. El año 8 es de otoño invierno, del límite en que se recoge la gran cosecha, el año del karma, de recompensa o castigo. El año 9 es invierno, en donde se deja descansar la tierra y se recogen los últimos frutos. Se debe preparar para el futuro, pero no emprender proyectos.

Por si fuera poco, ese diario siguió con rituales para la buena energía durante este año que empieza (?):

Esto implicará desde una evaluación personal hasta un contacto espiritual y una serie de prácticas que le ayuden a sentirse mejor. Así lo explica Ana Mercedes Rueda, experta en ángeles, quien asegura que “esta época es propicia para buscar la asistencia angelical y hacer una petición al universo”.

Según ella, se trata de escribir la lista de deseos desde diferentes aspectos (salud, amor, trabajo, etc.). Esta carta debe iniciar con un mensaje de agradecimiento por las cosas positivas recibidas. Luego, se debe disponer un altar, con objetos que representen tierra, agua, fuego y aire.

“Llame la presencia de los ángeles, especialmente Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel. Finalmente, lea en voz alta sus peticiones y guarde la carta durante todo el año. El próximo año puede hacer lo mismo, pero primero lea y compruebe si se cumplieron las peticiones”, dice Rueda.

En todo caso, este año seguiremos luchando contra la ignorancia. Eso también seguirá igual.

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