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Sin una oración

Cuando planteo que adoctrinar, suscribir y exponer a menores de edad a las religiones constituye maltrato infantil, muchas personas han saltado (y se han sobresaltado) y me han dicho que “los papás verán cómo ‘educan’ a sus hijos”, perpetuando el rezago cavernario de que el padre trate a los demás miembros de la familia como si fueran sus pertenencias (para ellos tiene tanto sentido como llenar el negocio personal con pegatinas de la virgen María; una pertenencia más, sin derechos).

Defienden la religión y el adoctrinamiento por encima del derecho de sus hijos a crecer libremente para poder elegir con relativa autonomía si quieren creer o si van a someterse a tirano celestial una vez cumplan la mayoría de edad. Creo que este caso concreto ilustra precisamente mi punto:

Un amigo mío (al que llamaré Andy) se enfrenta a una crisis familiar por la fe. Aunque Andy es un ateo, su esposa es una cristiana que, aunque en general tolera el ateísmo de Andy, no obstante se toma su religión muy en serio, recordándole con frecuencia a sus hijos sobre la importancia de orar. Esto está causando tensión entre Andy y sus hijos. La hija mayor de Andy, una niña de once años de edad, a quien llamaré Cindy, está muy molesta por la no creencia de su padre. Ella parece estar especialmente molesta porque Andy se niega a orar por ella y el resto de su familia.

Por lo tanto, Andy decidió escribirle una carta a Cindy, y tuvo la amabilidad de enviarme una copia. Conociendo los antecedentes, pensé que la carta era hermosa y conmovedora (aunque me pregunto lo que la esposa de Andy va a pensar de ella). Andy me dio permiso para compartirla, con nombres cambiados:

Querida Cindy,

Quiero explicarte algo que es muy importante para mí. Porque te quiero mucho, y debido a que eres tan importante para mí, quiero que entiendas lo que voy a decir. Después de leer esto, espero que podamos hablar de lo que estoy diciendo aquí.

Creo que sabes que no hay tal cosa como la magia. Cuando somos niños, es divertido pensar en la magia y creer en ella, pero pronto nos enteramos de que la magia no es real. Incluso cuando los magos hacen cosas que parecen imposibles, sabemos que en realidad no están haciendo magia. Sabemos que los magos son expertos en crear ilusiones, y que hay explicaciones naturales para todo lo que sucede.

A pesar de que sabemos que la magia es fantasiosa, a veces se nos enseña a creer que es real. Muchas personas, cuando quieren algo, creen que deben orar a Dios para se los de. Si quieren ganar un partido de fútbol, le rezan a Dios para que los haga ganar. Si quieren un juguete nuevo, un vestido nuevo o un nuevo iPod, le rezan a Dios para que les dé estas cosas. Si están enfermos, ellos oran a Dios para sentirse mejor. Si quieren que les vaya bien en un examen, rezan por eso. No creo que oraciones como estas sean adecuadas, y por favor, permíteme explicar por qué.

En primer lugar, me parece que es un poco egoísta pedir pequeños favores mágicos de Dios. Hay 7 mil millones de personas en el mundo, y muchas de ellas tienen una gran necesidad. El mundo está lleno de niños hambrientos, familias sin hogar, enfermos que no tienen atención médica, y personas que sufren los horrores de la guerra. Con todas estas personas que necesitan tanto, ¿no parece egoísta pedirle a Dios que nos ayude a ganar un tonto partido de fútbol, o que nos dé un juguete nuevo?

Además, realmente no tendría sentido que un Dios bueno y amoroso atendiera estas oraciones mientras desconoce otras. ¿Un Dios amoroso ignoraría las oraciones de miles de millones de personas que sufren, prefiriendo ayudar a tu equipo a ganar un partido de fútbol? Quiero que tu equipo gane, pero espero que el partido de fútbol no sea más importante que millones de niños muriendo de hambre.

Me parece que rezar pidiendo favores es simplemente una manera de creer en la magia. Es una manera de pretender que las leyes naturales del universo pueden ser ignoradas. Esto, por supuesto, es una tontería si se piensa en ello. Más importante aún, esta forma de pensar hace que muchas personas desconozcan sus propias responsabilidades. Por ejemplo, algunas personas rezan por algo, aunque no han hecho nada para merecer lo que están pidiendo. Ellos oran para que les vaya bien en un examen, por ejemplo, a pesar de que no han estudiado. A mí, esto simplemente no me parece correcto.

Después de todo, la manera de que nos vaya bien en un examen es estudiar, ¿no? La mejor oportunidad de ganar un partido de fútbol es la práctica, ¿no? La mejor manera de estar sano, me parece, es vivir una vida sana, tener el hábito de comer alimentos sanos, evitar las cosas que no son saludables, y hacer ejercicio. Y si quieres un juguete nuevo o un vestido nuevo, la manera de conseguirlos es ganándotelos.

Por supuesto, a veces pueden ocurrir cosas que parecen injustas. Podemos enfermar a pesar de que no nos lo merecemos, o podemos ser tratados de manera injusta de algún otro modo. Pero tenemos que entender que a veces suceden cosas como estas, que el mundo natural no siempre es justo. En el mundo natural, las cosas terriblemente injustas y desafortunadas ocurren todo el tiempo – que es la manera como funciona la naturaleza. De hecho, en comparación con muchas otras personas, generalmente tenemos poco de qué quejarnos. Es casi seguro que siempre tendremos suficiente comida para comer, y estamos en una buena posición para obtener una buena educación y todas las comodidades materiales que necesitamos.

Por lo tanto, cuando me pides que rece por ti (o por cualquier otra cosa), no quiero que me malinterpretes cuando digo que no lo voy a hacer. Yo simplemente no creo que la oración funcione, o que que tenga sentido alguno. La naturaleza trabaja de acuerdo con las leyes naturales, no con magia. La idea de que un hombre en el cielo toma peticiones de 7 mil millones de personas simplemente me parece una tontería. Ningún hombre así rechazaría las oraciones de miles de millones de personas inocentes sufriendo, mientras que concede las oraciones de los que piden iPods, o ganar los partidos de fútbol, o pasar los exámenes.

Así que espero que entiendas, y espero que puedas respetar mi punto de vista. Por supuesto, aunque no estoy orando por ti, ¡espero sinceramente que te sucedan cosas buenas! También quiero que ayudes a hacer del mundo un lugar mejor, un lugar donde haya mucha más paz y mucho menos sufrimiento. Eso no sucederá orando por ello, sino trabajando duro para que esto ocurra. Tú puedes hacer un mundo mejor, prestando atención a lo natural, no a lo sobrenatural, y dejando la magia para los cuentos de hadas.

Te amo con todo mi corazón.

Papá

Confío que esto demuestre lo perjudicial que es deformar las mentes de los menores y hacerlos depender emocionalmente de amigos imaginarios.

Andy permitió que su esposa destrozara las facultades críticas de sus hijos y ahora él se encuentra en la posición de ser visto por ellos como moralmente repugnante por no insultar su inteligencia y someterla a un dictador inexistente.

La carta me parece muy bien lograda por parte de Andy, aunque es muy triste que sea necesaria. Yo preferiría que él no hubiera permitido el adoctrinamiento de sus hijos, y que los dejara crecer libremente. Se habría ahorrado la crisis familiar y que su primogénita, con tan sólo 11 años, se crea moralmente superior a su papá.

¡Vaya con la ‘deformación’ en valores del cristianismo!

(enterado en Pharyngula)

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