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Historias del neoestalinismo

Los líderes de la izquierda latinoamericana, esos que pomposamente se llaman bolivarianos sin tener la menor idea de quién fue Simón Bolívar (o sabiéndolo), no dan pena sino asco.

Continuadores de la idea totalitaria comunista, en estos días me encontré con dos noticias que merecen todo mi desprecio. Son estas.

En primer lugar, Aleida Guevara, la hija de ese sanguinaro médico argentino llamado Ché Guevara cuya voraz sed de violencia y muerte hacen que el cristianismo sea un chiste a su lado, le pidió al sátrapa venezolano, Hugo Chávez que nacionalizara la prensa:

Una de las hijas de Ernesto el “Che” Guevara dijo este miércoles en Lima que en una ocasión le pidió al presidente venezolano, Hugo Chávez, que nacionalizara la prensa de su país porque desinformaba. “Le dije a Chávez: hay que nacionalizar la prensa. Si tu dices una cosa y la prensa dice lo contrario ¿a quién le vas a creer?, es muy difícil para un ciudadano darse cuenta de lo que pasa sin una información adecuada”, afirmó Guevara durante una rueda de prensa celebrada en la sede del Congreso de Perú.

A mí me sonó a utilizar la prensa para adoctrinar y no permitir posiciones disidentes. Al fin y al cabo, ¿por qué iban a permitir que alguien piense diferente? Su tradición es todo lo contrario.

La hija del ‘Ché’, de 51 años de edad, de profesión pediatra, criticó a la prensa mundial porque, según consideró, la información es manipulada y “pagada por intereses foráneos”, mientras que, por el contrario, según su criterio, en Cuba existe libertad de expresión. “Un cubano dentro de la isla tiene toda la libertad de expresarse; hay libertad en lo que responde a los intereses de nuestro pueblo, tenemos toda la libertad del mundo para criticar y analizar”, sostuvo.

Así como con la religión, encuentro muy curioso que “los intereses del pueblo” siempre coincidan tanto con los intereses personales de los que los defienden. Por otra parte, ¿qué clase de libertad es poder expresarse libremente dentro de una isla condenada a la miseria? Hasta donde se ha podido comprobar, los cubanos de Miami tienen más libertad de expresión que los de Cuba.

Para Guevara, en Cuba se vive un ambiente libre porque el gobierno atiende los pedidos del pueblo. “La verdadera libertad de expresión es que nos tengan en cuenta, en Cuba no se aprueba un cambio realmente importante si no se discute y se llega a un consenso con la mayoría, eso para nosotros es verdadera libertad”, afirmó.

“Para nosotros”, ¿quiénes?

Dudo que después de 50 años deliberando, la mayoría no haya podido llegar a la conclusión de que es necesario un cambio sobre las condiciones de opulencia en las que vive la familia Castro mientras los demás -esa mayoría- tienen sus porciones de comida racionadas, les toca vivir hacinados y no se les permite salir de la isla.

Y hablando de los Castro, pasemos a la segunda noticia, en la que Fidel, entre muchos de sus desvaríos, lamentó la muerte de su colega, el dictador libio Muamar Gadafi:

“Su cadáver ha sido secuestrado y exhibido como trofeo de guerra, una conducta que viola los más elementales principios de las normas musulmanas y otras creencias religiosas prevalecientes en el mundo”, añadió el líder comunista, alejado del poder desde julio de 2006 por una crisis de salud

Por supuesto exhibir el cadáver como trofeo de guerra es una conducta poco civilizada pero a nadie le debería importar que se violen o no las normas religiosas, sean musulmanas, cristianas, hindúes o budistas. Si no es mi religión, no tengo por qué someterme a esas reglas.

Luego, Castro se fue lanza en ristre contra la OTAN y para ello recurrió a la historia reciente:

“Asumió ese papel represivo global tan pronto la Unión Soviética, que había servido a Estados Unidos de pretexto para crearla, dejó de existir”, pero “su criminal propósito se hizo patente en Serbia”, en 1999, cuando “los países de esa nefasta organización (…) enviaron sus tropas en apoyo de los secesionistas kosovares” en sus “esfuerzos por desintegrar Yugoslavia”, apuntó.

Pedazo de imbécil. En ese momento la OTAN salvó a los kosovares y bosnios de ser exterminados por -el también dictador (estoy empezando a ver un patrón aquí)- Slobodan Milošević. Resulta curioso que en este particular ejemplo Castro decida omitir que la intervención de la OTAN salvó las vidas de incontables musulmanes que estaban siendo perseguidos racial y religiosamente por los cristianofascistas serbios. Tampoco en este caso había petróleo de por medio. Y ciertamente son más importantes las vidas de los kosovares -y los bosnios- y su autodeterminación como pueblo a los delirios panyugoslavos de un cretino totalitario, algo que no espero que Fidel Castro llegue a comprender nunca.

Porque, de nuevo, hablamos de gente que no tiene la menor idea de lo que significa libertad.

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