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Periodismo cómplice del Maltrato Infantil

No sé por qué hay periodistas que les gusta ponerse en ridículo. A lo mejor es que ni siquiera deberían llamarse periodistas, en primer lugar, sino consejeros de cursilería o una cuestión similar.

El caso es que, una vez más, la revista femenina de Publicaciones Semana ha hecho un pobre artículo sobre cuando las parejas tienen una religión diferente.

Además del tono condescendiente que utilizan para con sus lectoras y que se pasan por el Arco del Triunfo que puede haber miembros ateos en las parejas (o incluso parejas ateas), me molesta hasta lo inimaginable que promuevan activamente el maltrato infantil:

Después de leer acerca de la otra religión, ambos deben sentarse a conversar muy claramente acerca del rumbo que tomará el hogar, sobre todo porque los niños deben obtener una orientación lo más clara posible.

Así es. Al parecer, para los de la Revista Fucsia los niños no son individuos ni seres humanos propios sino meras extensiones de los padres, sus propiedades, esperando a ser adoctrinados.

Por si quedara alguna duda de las arcaicas mentes que escriben el artículo, este cuenta con todo un aparte dedicado adoctrinamiento infantil:

Formación de los hijos: la educación religiosa que van a recibir tus hijos debe ser discutida incluso antes de tenerlos, para evitar disgustos posteriores, pero sobre todo para evitar la confusión de los niños. Con respecto a la religión debe estar muy claro qué credo enseñar, si ambos son religiosos es importante que los niños conozcan ambos contextos para que más adelante puedan decidir con autonomía y claridad.

Les falta aclarar que no existe algo así como “formación religiosa”. Lo que hay es la deformación religiosa, que consiste en estropear emocionalmente a los pequeños para que hagan parte del delirio masivo del que participan sus padres y amputarles sus facultades críticas creándoles una dependencia afectiva hacia la existencia de un amigo imaginario y en el proceso cargarse el libre desarrollo de la personalidad del menor y vincularlo a una forma sesgada y falsa de conocer el mundo.

Como nota secundaria, también resulta ridículo que se implore por el respeto de las creencias ajenas:

Respeto y honestidad: es importante que ambos respeten las creencias, cultos y ritos del otro […]

Como ya sabemos, ¡¡las creencias no se deben respetar!!

Además, si a mí me parece una completa estupidez la creencia de mi pareja sobre un zombie judío o soy honesto o lo respeto, pero ¡¡no puede ser ambas!!

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