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Doble Moral, Mezquitas y Quema de Coranes

Hace poco supimos de una mezquita que construirán cerca de la Zona Cero.

Es una provocación, es echar dos kilos de sal sobre la herida. Pero las leyes de EEUU lo permiten.

Mientras sean dueños del terreno, pueden construir en él cualquier tipo de edificio que quieran, incluso una choza de adoración.

Es que si quisieran, los miembros del KKK podrían comprar la casa donde nació Rosa Parks y hacer un monumento a Hitler.

Tan es así que el comentarista político Greg Gutfeld planea abrir un bar gay al lado de la dichosa mezquita, en un terreno que ya compró. A mí me parece una idea brillante.

Otra de las respuestas a la Mezquita la hizo el pastor Terry Jones en Florida quien propuso quemar Coranes el 11 de Septiembre del 2010.

A mí la idea no me gusta ni un poquito por tres razones:

Demasiado platónica.
Demasiado cristiana.
Demasiado nazi.
(Demasiado del gusto del Procurador General de Colombia, Alejandro Ordóñez, quien lo encontraría fascinante.)

Esas son las razones por las que a mí no me gusta la idea, pero es comprensible que le guste a la congregación del Pastor, pues ellos sí son cristianos. ¿Y qué pasó? Que todo el mundo, incluido el mismísimo Barack Obama, trató de persuadirlos de que no quemaran Coranes.

Recordemos sólo por un minuto la lógica por la cuál los esbirros de Mahoma sí pueden construir su mezquita:

+ Es con su dinero.
+ No cometen ningún delito ni incumplen ninguna ley.

Y ahora apliquémosla a la idea del Pastor Terry Jones:

+ Es con su dinero: es presumbile, pues por un lado, el tráfico de almas es un negocio extremadamente lucrativo y por otro, uno de los mandamientos dice “No robarás/hurtarás”. Así que supongo que el combustible, los fósforos, los briquets y los cuentos de hadas eran comprados con su dinero.
+ No cometen ningún delito ni incumplen ninguna ley.

¿Qué razones adujeron desde el Vaticano hasta la Casa Blanca?

Que

sería una provocación para el mundo musulmán.

Pero, pensándolo bien: a eso se reduce todo. Esos tipos se ofenden con cualquier cosa y están imponiendo límites a la libertad de expresión, consiguiendo que todo Occidente actúe con miedo: así respondieron a las caricaturas del Jyllands-Posten -cuyas reimpresiones le costaron el puesto y/o la libertad a varios editores y unos cuantos periódicos fueron clausurados-, consiguieron censurar South Park -que a mí no me gusta, pero no por eso los voy a silenciar- y ahora lograron que no se quemen Coranes, no porque estuvieran convencidos de que quemar libros es una estupidez sino por miedo.

Tengo la firme convicción de que para acabar con la sinrazón del miedo a las retaliaciones, por cada amenaza o ataque hecho en pos de sus sentimientos ofendidos hay que llevar a cabo diez expresiones más en contra de la muy mal llamada “religión de la paz” –oxímoron por excelencia-. Y creo que me asiste la razón, basándome en el hecho de que como respuesta al llamado internacional de que todos los defensores de la libertad de expresión dibujáramos un Mahoma, lo único que pudo hacer el mundo musulmán fue agradecerle a Alá la existencia de Hitler -algo que no es de mi agrado, pero con lo que puedo vivir: que ejerzan su libertad de expresión como a bien tengan-.

¿Yo? Por mi parte seguiré pensando que lo mejor que se podía haber hecho era comprar los Coranes y reciclarlos -el mejor uso para los libros de fé-, imprimiéndoles las doce caricaturas originales del Jyllands-Posten.

También he de decir que los bloggers de Everyone Draw Mohammed y PZ Myers (de Pharyngula) coinciden conmigo: es de doble moral, es hipócrita permitir a cualquier denominación religiosa provocar -en vista de que la ley no lo impide- pero evitar a cualquier costo que estos sean provocados porque tienen de tolerancia lo que George Bush Jr. de Coeficiente Intelectual.

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